El Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia dio a conocer un informe que da cuenta sobre las políticas alimentarias para niños, niñas y adolescentes, con alcance a más de 310.000 chicos en Tucumán. Representantes de distintos sectores coincidieron en la importancia de estos dispositivos, pero advirtieron a la vez sobre el impacto de la crisis en los sectores vulnerables.

“Hay muchos programas que está utilizando el Gobierno para poder paliar la crisis de pobreza, y también de hambre”, dijo el padre José “Pepe” Abuín, vicario de la Arquidiócesis de Tucumán, ante una consulta de LA GACETA. Mencionó en ese sentido la Tarjeta Alimentar, y destacó que el beneficio “no es una gran cantidad de dinero” para las familias beneficiarias, permite que los grupos alcanzados accedan a “algo para comer”.

Se refirió luego a otras acciones implementadas desde el Estado, como los comedores y merenderos escolares, y también los centros administrados por otras instituciones, como Cáritas, que cuenta con entre 30 y 32 lugares (entre merenderos y comedores). “La cantidad de personas va fluctuando”, explicó respecto a la demanda de alimentos. Y contó que, si bien se trata de comedores denominados infantiles, también atienden a adultos y ancianos que van en busca de un plato de comida. “Hay un tema que es muy delicado, que se lo está viendo cada vez, que es mayor (cantidad de) gente en la calle, revolviendo basureros o tachos, algunas veces buscando comida en los residuos”, describió el padre “Pepe” Abuín.

Josefina María Correa, directora ejecutiva de la Fundación Banco de Alimentos de Tucumán, analizó los datos que difundió la cartera que conduce el ministro Federico Masso.

“Que 310.000 niños y adolescentes reciban asistencia alimentaria demuestra el enorme esfuerzo que realiza el Estado provincial, pero también evidencia la magnitud de la vulnerabilidad que atraviesa Tucumán. Detrás de esa cifra hay familias que hoy no logran garantizar por sí mismas una alimentación suficiente y adecuada”, afirmó.

Recordó que la Fundación Banco de Alimentos de Tucumán trabaja “hace 24 años complementando las políticas públicas y fortaleciendo a las organizaciones sociales que sostienen diariamente la alimentación en el territorio”. “Actualmente acompañamos a 154 comedores, merenderos, hogares y organizaciones comunitarias, alcanzando a más de 60.000 personas por mes, muchas de ellas niñas, niños y adolescentes”, detalló.

Correa puso énfasis en la necesidad de una labor mancomunada para afrontar este escenario. “Nuestra experiencia nos demuestra que una problemática de esta dimensión no puede ser abordada por un solo sector. Requiere una articulación sostenida entre el Estado, las organizaciones sociales, las empresas, los productores y toda la comunidad”, agregó.

Señaló luego que “el desafío no es únicamente garantizar cantidad de alimentos, sino también calidad nutricional, continuidad, educación alimentaria y oportunidades que permitan a las familias superar la situación de vulnerabilidad”. “Alimentar es urgente, pero no es suficiente. Debemos trabajar para que cada niño pueda crecer, aprender y desarrollarse plenamente, y para que en el futuro cada vez menos familias necesiten depender de la asistencia alimentaria”, sostuvo la directora ejecutiva del Banco de Alimentos.

Finalmente, reflexionó sobre el significado del alcance de los programas alimentarios a cargo del Gobierno provincial, que destina $166.000 millones del Presupuesto 2026 a comedores escolares y otros programas destinados chicos en edad escolar.

“Que el sistema alcance a 310.000 chicos habla de una enorme capacidad de respuesta, pero también de una emergencia social que como sociedad no podemos naturalizar.”, sostuvo Correa ante una consulta de LA GACETA.