¿Cómo un par de anteojos pueden pasar de ser un éxito de ventas a un posible escándalo para una marca? Meta parece estar nuevamente en problemas por cuestiones de privacidad y esta vez ni los algoritmos ni las bases de datos son los orígenes de la controversia. El nuevo dolor de cabeza de Mark Zuckerberg son los anteojos inteligentes que la empresa desarrolló a pesar de que lideran las ventas de este sector de productos tecnológicos.
Las lentes de la compañía que desarrolló Facebook son las primeras en inundar el mercado con la promesa de ser anteojos “inteligentes”. En un principio hizo un acuerdo comercial con compañías como Ray-Ban o Oakley y rápidamente se convirtieron en un objeto de deseo y una sólida promesa de un tipo de producto que por años soñaron otras empresas como Google o Apple.
Y es que entre sus capacidades se encuentra la posibilidad de filmar todo lo que ocurre en frente de los ojos. Estos dispositivos cuentan con una cámara casi invisible incluida en el marco de los anteojos y además tienen pequeños altavoces en las patillas, lo que permite a los usuarios capturar fotos y videos en formato manos libres, escuchar música o podcasts. Además, pueden realizar llamadas telefónicas y comunicarse directamente con un asistente de inteligencia artificial. Ahora la compañía va por más y la versión más reciente de los anteojos pueden mostrar información directamente al usuario en pantalla y ofrecen además funciones de traducción en tiempo real.
Cómo proteger tus fotos en Instagram para que no sean usadas por la nueva inteligencia artificial de MetaSin embargo, justamente estas características hicieron que de “inteligentes” pasaran a ser los anteojos de “pervertidos”. Muchas de las funciones de registro pasan casi desapercibidas por los usuarios que están al frente de las cámaras y esto motivó a la generación masiva de contenido en la que influencers bromistas filman sin consentimiento a personas en espacios públicos. De pronto, personas se veían en videos en redes sociales y nunca se habían enterado que habían sido filmados en plazas, comercios o en la playa. Además, mujeres veían cómo habían caído en “cámaras ocultas” en la que los creadores de contenido intentaban conquistarlas filmando en todo momento sus reacciones, en una especie de desafío que se convirtió en viralidad global.
El impacto de estas conductas ya repercutió en las propias plataformas. Adam Mosseri, director de Instagram, anunció hace algunas semanas que la red social comenzará a prohibir y bloquear a los usuarios que publiquen contenido humillante que haya sido creado con estos dispositivos. Es decir, la propia compañía está reconociendo que los anteojos están vulnerando la privacidad de los usuarios y que, a pesar de que tienen una luz frontal que informa que los lentes están filmando, dichas medidas no son suficientes. Sin embargo, el contenido puede ser publicado en cualquier red social o compartido en sistemas de mensajería en los que no habría posibilidades de moderación.
Las críticas no solo están en el plano digital. Según detalla el medio alemán Deutsche Welle, varios países europeos como Francia, Países Bajos y la propia Alemania estarían evaluando medidas mucho más restrictivas que llegarían a prohibir el producto en dichos territorios. Los expertos aseguran que la luz de grabación es muy tenue y que en muchos casos es anulada por los creadores de contenido, habilitando el engaño, a pesar de que Meta implementó actualizaciones para evitar estas prácticas.
Apple está próxima a lanzar sus propios anteojos, pero la controversia desatada por Meta pareciera haber congelado, al menos temporalmente, sus planes. Los precios de estos dispositivos varían en función de la montura, el estilo y la clase de cristales, pero oscilan entre los 299 dólares a los 799 dólares en Estados Unidos. Por lo tanto, son incluso más económicas que un celular y ya se vendieron más de 7 millones de unidades en todo el mundo.
La Unión Europea exige a Meta modificar el “diseño adictivo” de Facebook e InstagramLas redes, plataformas creadas en su mayoría por Meta, se están volviendo en contra de la marca. Incluso, llegaron a viralizarse escenas en Londres donde se ven carteles que usan la imagen falsa del pedófilo Jeffrey Epstein con estos anteojos junto con la leyenda “gafas para gente que no va de consentimientos”. Y es que las denuncias de acoso están apareciendo por todos lados, incluso de gente que fue filmada en el baño o teniendo relaciones sexuales y luego son extorsionados. Por su parte, la empresa declaró a la BBC que los consumidores deberían comportarse de forma responsable con cualquier tecnología y aseguran que tienen equipos de personas dedicadas a “limitar y combatir el uso indebido”.
¿Para qué sirven y cuánto cuestan los Ray Ban Meta que Bullrich usó en el Congreso durante la sesión por la Reforma laboral?Pero aún no hemos conocido todo el potencial de estos anteojos. Ya hubo intentos fallidos en más de una década para instalarlos en el mercado y la experiencia de Meta no frenará por mucho tiempo el avance de la competencia. La inteligencia artificial seguramente incrementará todas sus prestaciones y en poco tiempo se podrían convertir en uno de los “wearables” más populares como lo hicieron ya los relojes inteligentes. El problema por resolver no está precisamente en lo tecnológico, sino en el impacto social que producen estas disrupciones. Hoy, los anteojos de Meta están sumando cámaras que nos filman no solo sin saber, sino en todo momento y a toda hora, relegando la privacidad a niveles casi olvidables. ¿Resignaremos por completo nuestra intimidad y seremos nosotros mismos los dispositivos de control? Mientras pensamos eso, reguladores europeos deliberan, Apple evalúa su lanzamiento y Meta sueña con vender el posible reemplazo del celular, cuyo impacto ya está transformando la forma en la que vivimos cada vez más vulnerados.