Un pequeño de tres años se encuentra internado en el Hospital de Niños luego de haber caído en una boca de tormenta que no tenía colocada la tapa.
Según la información policial, el sábado el niño caminaba junto a su madre por pasaje Miguel Cané y, antes de llegar a la esquina con Saavedra, cayó en un pozo cubierto por líquidos cloacales.
“La mujer comenzó a gritar desesperadamente y logró que los vecinos la ayudaran a rescatar al pequeño. Luego fue trasladado de inmediato al hospital porque había ingerido esos líquidos”, sostuvo una fuente policial.
La madre declaró ante las autoridades que la boca de tormenta no tenía tapa ni existía señalización alguna que advirtiera sobre ese peligro.
Fuentes policiales indicaron que en los últimos tiempos se incrementó el robo de tapas de bocas de tormenta en sectores periféricos de la capital.
En el centro asistencial, el niño recibió atención médica y permanece en observación. Su vida no corre peligro.