Cuando se habla de guerra espacial se piensa en Estados Unidos y la Unión Soviética que trataban de superar uno al otro en lo que se refiere a viajes espaciales. En realidad no era una guerra, sino una competencia sobre quién tenía más logros.

Una guerra es un conflicto entre dos o más grupos que tratan de causar daño al otro y si es posible destruirlo. Una guerra espacial sería un conflicto entre objetos que están ambos en el espacio o los que están en el espacio que traten de causar daño en la Tierra. El espacio se considera fuera de las capas más bajas de la atmósfera. Los ataques con aviones, misiles y drones no formarían parte de una guerra espacial.

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Las condiciones de uso del espacio están establecidas en varios tratados que firmaron los países con la Organización de las Naciones Unidas (UNO). El primero se firmó en 1967 y hasta el momento se adhirieron 114 países. Luego se firmaron otros sobre la colaboración en el rescate de astronautas en peligro, la responsabilidad de los países en accidentes y el registro de los objetos del espacio. Este último establece que los países deben informar sobre los satélites y otras naves que pongan en el espacio y la ONU debe llevar un registro sobre ellos. En resumen, estos tratados establecen que el uso del espacio está abierto a todos, que es un lugar pacífico y cada nación es responsable por el uso que hagan de ellos. Esto incluye la preservación del espacio y que los astronautas deben estar protegidos. También está regulado el uso de la energía nuclear en el espacio, que debe ser siempre con usos pacíficos. Está expresamente prohibida la colocación de armas nucleares o de destrucción masiva en el espacio. El derecho espacial está regulado por la Oficina para Asuntos del Espacio Exterior de la UNO.

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Hasta el momento todos estos acuerdos han funcionado correctamente, pero van a necesitar actualizaciones porque hay nuevos temas como la minería, la agricultura espacial, hasta la posibilidad de instalar grandes equipos de almacenamiento de datos en el espacio. Es posible que se estén iniciando actividades económicas que habrá que regular.

Actualmente hay aproximadamente 14.500 satélites activos y 46.000 entre inactivos y basura espacial. Seguramente no es el total porque no está registrada toda la basura. Esto ocurre porque si un satélite se desintegra no es posible contabilizar todos los trozos.

Aunque hay obligación de registrar todos los satélites que se lanzan, es difícil controlar los lanzamientos y las cargas útiles que transportan. Hay satélites muy pequeños que es difícil detectarlos.

Se han desviado asteroides para proteger a la Tierra de impactos peligrosos. Hace poco tiempo se lanzó una nave para tratar de elevar al telescopio espacial Swift. Es posible usar esas técnicas para inutilizar o destruir satélites.

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También podría haber armas de todo tipo, incluidas nucleares, que podrían ser usadas para inutilizar satélites. ¿Qué ocurriría si se inutilizan todos los satélites de comunicaciones? Las comunicaciones podrían reemplazarse por comunicaciones por cable o por radio punto a punto, pero serían poco eficientes. Si algo de esto ocurriese sería muy difícil detenerlo. Esto es solo un ejemplo de lo que podría ocurrir.

Por el momento solo se puede confiar en la responsabilidad de los países.