Pompeyo Audivert evidencia en su “Habitación Macbeth” que un unipersonal puede ser una obra monumental, a partir de un trabajo intenso en el cual se desdobla en distintos personajes de la tragedia de William Shakespeare. Con la sola compañía en escena (pero vital en cuanto al despliegue dramático) del violonchelista Claudio Peña -compositor de la música que interpreta-, el actor sumerge al público en una puesta de extrema intensidad en la que la búsqueda del poder absoluto lleva a los rincones más oscuros de la persona.
Esta noche habrá una nueva oportunidad para disfrutar de su creación, nacida en pandemia de covid-19 mientras caminaba por la playa de un vacío Mar del Sur y le decía los textos elegidos al océano. La obra estará desde las 21 en la sala mayor del teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy), como parte del Julio Cultural Universitario. En ese mismo complejo, pero en la sala Juan Tríbulo, habrá otra propuesta teatral hoy.
Pompeyo Audivert: “Shakespeare siempre le está hablando al presente”“Nació cuando estábamos todos en nuestras cavernas, puertas adentro de nosotros mismos y siendo visitados por fantasmagorías de nuestra identidad profunda. Ese momento sobrenatural y universal en el que estuvimos fue muy inspirador. Me permitió aventurarme en algo que no sé si me hubiera animado a hacer. Recuerdo el cuento de Franz Kafka, ‘Informe para una academia’, en la que el mono capturado se da cuenta de que la única forma de salir de esa jaula es transformándose en hombre. Yo logré salir de la mía transformándome en ‘Habitación Macbeth’. Me sentí muy estimulado por ese entorno natural, en ese invierno ventoso, con el ruido del mar y una naturaleza salvaje”, recuerda para LA GACETA.
- ¿Qué te genera trabajar un texto clásico?
- Siempre produce vértigo, sobre todo uno como “Macbeth”, que tal vez sea una de las obras más potentes de la teatralidad universal, que ha sido visitada y enfocada en muchas direcciones, por muchas visiones artísticas. Hay también una suerte de responsabilidad, de estar a la altura de semejante material. Siento que la excitación que me produjo ese texto es la venia que me permitió zambullirme con tranquilidad: estoy respondiendo a un deseo de fondo, que es legítimo.
- Tu planteo responde a una poética teatral particular que parte de una idea de libertad...
- Una vez que elijo un texto, me permito trabajar sobre él con total libertad en la formulación del plan de dirección, del enfoque de actuación y de todo el concepto teatral. Es una aventura muy gozosa. No tengo ningún pudor en asociar ese material con los asuntos teatrales con los que vengo trabajando. Cada vez que abordo una obra, es porque es pariente de lo que me desvela y constituye mi investigación, con la máquina teatral que trabajo desde hace tantos años.
Pompeyo Audivert: “Hacer Habitación Macbeth es un reto y una experiencia distinta cada noche”- Venís desarrollando esta obra desde hace varios años. ¿Cómo va evolucionando, qué cambios viene sufriendo?
- Son seis años ya; la obra fue produciendo muy de a poco, microscópicamente diría, cambios que no afectan su estructura, pero que sí fueron modificando muchos aspectos. Son cosas que yo me voy enterando cuando algún espectador que vino al principio, vuelve a verla y me dice tal cosa o tal otra; ahí me doy cuenta que las fui cambiando lentamente, que a veces aparecen en las funciones algunas novedades que voy integrando al plan de contingencia de la obra. Pero el cambio más profundo se dio en mí, en lo que me pasa cuando la hago. Cuando empecé, sentía que tenía que poner una fuerza y una intensidad de mi parte que ahora ya no es la misma, ya no tengo que hacer tanto esfuerzo, la obra sucede con más naturalidad dentro mío. Supongo que eso le debe pasar a los que hacen Tai Chi o yoga después de muchos años de hacer la misma secuencia formal; el impacto que tiene puertas adentro va siendo cada vez más profundo, va causando una averiguación distinta, más honda, parecida a los alcances de una meditación.
- ¿Qué es lo que te produce?
- Me ayuda a alcanzar una zona de mi estructura identitaria que es muy sorprendente y asombrosa para mí cuando la visito en la función, cuando me veo actuar desde ese costado que ahora puedo habitar. Estoy retirado en un costado observando lo que hago y de algún modo digo, pero ¿quién está haciendo eso? Porque no es el yo histórico el que está actuando, es esa estructura poética de la identidad la que se hace cargo de ese fenómeno de la actuación y eso me llama mucho la atención: el desdoblamiento que en un principio no lo sentía tan claramente y que ahora lo puedo percibir con mucha nitidez.
“El piedrazo en el espejo”: seminario actoral con Pompeyo Audivert- Regresás a una provincia con la cual tenés mucha vinculación...
- Volver a Tucumán es para mí muy emocionante porque tengo raíces familiares. Toda la familia materna mía es de origen santiagueño, pero han vivido acá desde muy jóvenes. Viví también una época de mi vida, en la adolescencia, en Tucumán. También visito a mis amigos teatreros locales, sobre todo a Raúl Reyes que es un artista extraordinario con quien siempre nos encontramos.
- ¿Qué significa estar en el Julio Cultural Universitario, en tiempos de debate sobre el sentido de la educación superior y del arte?
- Es un honor para mí participar de este evento de la Universidad Nacional de Tucumán en un momento tan delicado y crítico para la cultura, que está siendo desmantelada, siendo un lugar donde se genera pensamiento, deseo. Se vuelve peligrosa para el poder, que es tan cerrado sobre sí mismo, que es tan poco conectivo. Lo mío es un aporte a ese impulso cultural que Tucumán tiene, tuvo y supongo que va a seguir teniendo en la cultura argentina. Recuerdo que cuando era chico había una escuela de arte muy potente, de la que mi abuelo (NdelaR: reconocido grabadista que se llamaba igual) era parte. La provincia siempre fue un foco artístico de gran potencia y lo sigue siendo. Por ejemplo, el teatro independiente es de los más importantes del país. En estos tiempos debemos abroquelarnos y generar frentes de gestación cultural. Estar todo el tiempo enfocando producciones, novedades, conectándonos entre nosotros, saliendo de ese aislamiento en el que a veces los artistas también estamos... Estamos cerrados puertas adentro de nuestros propios proyectos o laboratorios, pero hay que conectar más nuestros haceres, nuestros saberes y estar más unidos, más conectados.
Pompeyo Audivert: "Los actores deben tener la palabra".- Diste un taller ayer. ¿Qué buscás en un alumno de teatro?
- Siento que el teatro se puede enseñar, pero es algo que ya se trae. Lo que un profesor puede hacer es ayudar al otro a ir abriéndose paso en su propia identidad histórica, que siempre es lo que bloquea a ese artista que somos por detrás, para que pueda emerger. La tarea del docente es la de promover la aparición de ese ser que está allá, que es el actor o la actriz en ciernes que está larvado, que es un parapeto ficcional, y que podemos ayudar a que se venga de este lado y cobre realidad y tome ese cuerpo y lo pueda transformar en este oficio de otredad tan maravilloso que es la actuación.
La gestión del deseo: reponen “El ministerio de la posibilidad”
En la sala Juan Tríbulo del teatro Alberdi (Crisóstomo Álvarez y Jujuy), a las 21 se repondrá la obra tucumana independiente “El Ministerio de la Posibilidad: la gestión del deseo”, con Paula Marcoux, Mauricio Ramos Yassine y José María Risso dirigidos por Belén Mercado. Un trío de empleados del Ministerio de la Posibilidad trabaja archivando los deseos de los ciudadanos mediante un riguroso procedimiento burocrático de selección y bloqueo. Cuando uno de los pedidos se atreve a desafiar el sistema, el equilibrio se desmorona y la sospecha se extiende por todas las oficinas con graves consecuencias.