¿Qué probabilidad hay de que un presidente gane una elección? ¿De que un país entre en guerra? ¿De que un huracán toque tierra antes de determinada fecha? Temas que históricamente fueron materia de analistas o de encuestadores hoy son objeto de un mercado multimillonario, donde miles de personas arriesgan dinero apostando sobre el desenlace de acontecimientos futuros. Ese fenómeno aborda “Instadocus: El juego de los pronósticos”, documental que acaba de estrenar Netflix.
El ritmo de la película es de vértigo. Idéntico al que adquiere la timba digital de la que hablan los entrevistados. Gente que vive con un ojo clavado en la pantalla del celular, siguiendo cómo las curvas ascienden o descienden. Es decir, la velocidad con la que sus inversiones dan frutos o se licúan. En menos de una hora, “El juego de los pronósticos” revela mucho de este mundo, y con un inicio que no podía ser más actual: un grupo de apostadores mirando la final del Mundial, alguno luciendo la camiseta argentina y con la decepción incrustada en la cara.
Cómo combatir la ludopatía infantil y regular la publicidad de apuestas en TucumánLa producción suma valor gracias a la palabra de figuras clave: Shayne Coplan (fundador y CEO de Polymarket) y Tarek Mansour (CEO de Kalshi). Son las firmas dominantes de un sector nacido como experimento de nicho y transformado, a toda velocidad, en un actor capaz de influir en la conversación pública sobre política, economía y acontecimientos globales como el Mundial de fútbol.
Las historias son de lo más llamativas. Coplan reveló que estaba quebrado durante la pandemia y fue en ese período donde lanzó, sin demasiada convicción, la idea de Polymarket. Y la pegó. Mansour narró su niñez carenciada en las calles del Líbano, solo junto a su madre, y contó cómo a partir del amor por las matemáticas encontró su camino. Hoy, gracias a Kalshi, es millonario.
El estreno del documental llegó acompañado de una controversia. Kalshi le exigió a Netflix que retirara el tráiler, ya que una secuencia filmada en Las Vegas sugiere que la firma realiza operaciones no autorizadas en el Estado de Nevada. Netflix rechazó el planteo y defendió la autenticidad de las imágenes utilizadas. No es casual esta situación, porque si algo sobra en esta variante de la ludopatía que representa el mercado de predicciones son las polémicas.
En Tucumán, la Iglesia alertó por el avance de la ludopatía: "No saben el mal que le hace a la sociedad"Ahora bien, ¿cómo funciona el sistema? En lugar de comprar acciones de empresas, los usuarios adquieren contratos vinculados al resultado de un hecho futuro. Cada operación se presenta como una pregunta con dos respuestas posibles: sí o no. Por ejemplo: “¿ganará Javier Milei las próximas elecciones?” o “¿la inflación anual superará cierto porcentaje?” El mecanismo se asemeja al funcionamiento de una bolsa financiera, aunque el activo negociado es una predicción.
Hay quienes sostienen que estos mercados funcionan mejor que muchas encuestas tradicionales gracias al principio de “sabiduría de las masas”. Como los participantes tienen incentivos económicos para acertar, el resultado suele ofrecer estimaciones sorprendentemente precisas. Por ejemplo, los mercados de predicción anticiparon claramente el triunfo de Donald Trump sobre Kamala Harris.
El lado oscuro
Claro que los cuestionamientos en torno al negocio son contundentes. El posible uso de información privilegiada es uno de ellos. El documental cuenta el caso de un soldado que ganó 400.000 dólares con una “inversión” sobre si un líder político sería apresado. Fue poco antes del secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela. Otro caso: operadores de teleprompter que trabajaban en discursos oficiales fueron investigados por apostar sobre las palabras exactas que determinados mandatarios pronunciarían en público.
"Nuestros chicos aprenden a endeudarse antes que a ahorrar": queja por la demora en la ley de ludopatíaHay más, porque lo inquietante roza lo impensado, al punto de que aparece la posibilidad de alterar deliberadamente la realidad para cobrar una apuesta. Una pesquisa realizada en Francia partió de la sospecha de que una persona había utilizado un secador de pelo para modificar la temperatura registrada por un sensor meteorológico oficial del aeropuerto Charles de Gaulle. ¿El objetivo? Alterar el resultado de apuestas vinculadas al clima en París.
Algo parecido sucedió en la industria musical. Canciones de artistas independientes -y desconocidos- alcanzaron posiciones inesperadas en plataformas como Spotify gracias a campañas masivas de reproducción mediante bots. Detrás de esas maniobras existían personas que habían apostado previamente sobre qué tema encabezaría los rankings.
Pero quizá el aspecto más polémico es el tipo de acontecimientos sobre los que hoy es posible especular. En varias plataformas hay contratos relacionados con guerras, pandemias, atentados, catástrofes naturales o incluso la muerte de dirigentes y celebridades. Una especie de “casino global” donde cualquier tragedia humana puede transformarse en un activo financiero.
El testimonio de Alfredo Toscano sobre la ludopatía de su hijo: "Debía la cuota del colegio de mi nieta"Lo cierto es que el crecimiento de las plataformas abrió un frente judicial. España ordenó el bloqueo cautelar de Kalshi y Polymarket por operar sin la licencia correspondiente. Francia y Brasil adoptaron medidas similares. Pero las restricciones encuentran un límite, ya que muchas de estas plataformas utilizan tecnología blockchain o pueden seguir siendo utilizadas mediante redes privadas virtuales (VPN). En Estados Unidos las cosas están claras: entrevistado por el documental, el encargado del ente regulador se manifestó a favor de las plataformas y anticipó que castigarán a los Estados que las prohíban. Que la familia Trump esté asociada con el negocio no sorprende en ese país.