Por José María Posse
Abogado, escritor, historiador
De un tiempo a esta parte, un grupo de investigadores y tradicionalistas han puesto en valor la figura del coronel mayor don Bernabé Aráoz. Con justicia se ha reivindicado su nombre en la historia grande de Tucumán, como la del hombre esencial que fue, en tiempos de las guerras por la Independencia.
De esa manera, se reivindicaba su nombre, invisibilizado por la historia mitrista que demonizó a los caudillos federales “del interior”.
Aportes
Sus contemporáneos le reconocieron en vida sus invalorables aportes en regimentar milicianos gauchos, dinero, caballada, hacienda y enseres, para formar ese rudimentario ejército que derrotó a las disciplinadas tropas del realista Pío Tristán en la Batalla de Tucumán en 1812 y en la de Salta, en febrero de 1813, en cuyo parte de guerra el propio general Manuel Belgrano manifiesta no alcanzarles las palabras para agradecer a don Bernabé y las milicias tucumanas su paticipación.
El Archivo Histórico de la Provincia, guarda un documento que demuestra el agradecimiento de los tucumanos a su primer gobernador. En su momento, el Dr. Carlos Páez de la Torre (h) lo publicó en LA GACETA del 11 de septiembre de 2010. Allí el investigador recupera fragmentos de un acuerdo fechado el 6 de noviembre de 1820, por el cual, el Cabildo de Tucumán concedió al coronel mayor Bernabé Aráoz “por título de gracia y remuneración, la parte íntegra de las sobras de las chacras al Norte y al Oeste correspondientes a los Ejidos de esta ciudad, hasta encontrar con propiedades particulares, siendo del resorte del agraciado su demarcación y amojonamiento”.
Con tal medida, dice el acta, el Cabildo quería premiar “los nada comunes servicios” que Aráoz “tiene prestados a la Nación“; servicios que arrancan “desde los primeros momentos de nuestra emancipación política, en cuyo obsequio no ha perdonado sacrificio, tanto personal como de su fortuna, para auxilio y sostén de la gran causa”.
Recordaba que “en las diversas oscilaciones que ha tenido el Gobierno, como accidentes precisos de un Estado naciente”, Aráoz se había conducido “con toda aquella imparcialidad, juiciosidad y pulso que sólo residen en las almas virtuosas”.
El Cabildo recalcaba que “en los aciagos momentos de la disolución del Gobierno Central”, eran notorios en Aráoz “la sagacidad, honor y desinterés con que ha sabido manejar las riendas del gobierno, prodigándose por esto y su prudente celo por el orden, tranquilidad y prosperidad de esta población”.
Además, se destacaba como aporte (del propio bolsillo de Aráoz) “el industrioso, útil y benéfico establecimiento de una acequia, capaz de fecundar y fertilizar todas las campiñas que la circundan, sin que en su apertura o rasgo se grave hasta hoy al vecindario ni al erario”.
Don Bernabé aceptó la donación, pero al poco tiempo, fraccionó esas tierras en fincas entre los milicianos gauchos que lo habían acompañado en sus campañas militares, y se las donó en premio a sus servicios, según documentación encontrada recientemente por investigadores del Archivo Histórico de la Provincia. Pero la posteridad no fue agradecida con la figura de Aráoz.
Pirámide desaparecida
En enero de 1879, se inauguró con toda solemnidad una columna piramidal levantada en la plaza de Monteros, ciudad de nacimiento de Bernabé Aráoz, y cuya plaza lleva su nombre.
Sobre uno de los cuatro lados de su base y en letras de oro, se leían las inscripciones siguientes: “Al General de la Independencia don Bernabé Aráoz, la Municipalidad de Monteros de 1878 dedica este monumento conmemorando sus importantísimos servicios prestados a la causa de la Libertad Argentina en Tucumán, en 1812, y en Salta, en 1813, asegurando a sí la Independencia de Sud América“.
A fines del siglo XX, por razones que nunca quedarán del todo claras, en una “remodelación” de la plaza monteriza se retiró la pirámide y nunca más se supo de ella. Se salvó un busto del prócer que aún señorea el paseo, que por cierto en la actualidad es uno de los más vistosos de la provincia.
Sólo Güemes
También el proyecto por reivindicar al prócer tuvo sus tropiezos en tiempos actuales. A pesar de la sanción unánime del Poder Legislativo tucumano solicitando a nuestros representantes nacionales, la realización de las gestiones pertinentes para conseguir la declaración de Aráoz como “Héroe Nacional”, la intención quedó en la nada.
Se presentaron varios proyectos, uno de ellos llegó a tener media sanción del Senado de la Nación, pero la negativa de los representantes nacionales salteños, quienes entienden que “solamente” el general Martín Miguel de Güemes merece tal reconocimiento, hizo fracasar la iniciativa en Diputados.
No se entiende que, palmariamente, en la figura de don Bernabé se intenta reconocer el rol de los tucumanos durante las guerras independentistas. Por su parte, los encargados municipales de ornamentar la calle Congreso para el reciente 9 de Julio, olvidaron incluir entre los próceres a don Bernabé, quien fue el gobernador que no solamente organizó hasta en sus detalles mínimos, sino que también alentó al Congreso que nos declaró libres e independientes un 9 de julio de 1816. A la pasada borraron lo poco que quedaba de su recuerdo frente a la que fue su casa en calle Congreso.
Venturas
El tiempo pasó desde que Bartolomé Mitre y sus seguidores defenestraron la entidad histórica de nuestro héroe; de a poco la figura de don Bernabé Aráoz comenzó a ser reivindicada por historiadores como Ricardo Jaimes Freyre, Manuel Lizondo Borda, Ramón Leoni Pinto y Páez de la Torre.
Al conmemorarse los 200 años de la Batalla de Tucumán, la Legislatura de la Provincia de Tucumán, sancionó la Ley N° 8.527. Su artículo 1° proclama: “Declárase tucumano ilustre y héroe cívico-militar al Coronel Bernabé Aráoz, personaje clave en el proceso que culminó en el extraordinario triunfo de la Batalla de Tucumán del 24 de Septiembre de 1812”.
Por su parte la Ley Provincial N.º 9.295, de 2024 instituyó el 10 de septiembre como el “Día del Prócer Tucumano Bernabé Aráoz”, solicitando además que se enseñara su historia en las aulas de las escuelas tucumanas. También se declaró “Lugar Histórico” a la Encrucijada en Burruyacu, en los monumentos que recuerdan el lugar donde Aráoz convenció, en nombre de los tucumanos, al general Manuel Belgrano de desobedecer al Triunvirato, parar su retroceso con el derrotado Ejército del Norte y presentar batalla en Tucumán.
La música
En los últimos años, el reconocido folclorista tucumano Carlos Coronel realizó una cantata que ha recibido excelentes críticas, declarada incluso de interés legislativo. Al igual que la obra de Federico García Hamilton, cantada por Ramón El Negro Leyva. También hay un himno de autoría del poeta Horacio Gallo, cantado y recitado por Coqui Sosa con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de la Provincia: todas estas composiciones fueron muy celebradas. Oscar Godoy y otros artistas y músicos hay rendido homenajes al prócer tucumano.
El documentalista Adolfo Rey realizó un trabajo muy minucioso que puede consultar cualquier persona interesada, de forma gratuita, por YouTube, al igual que la obra de Coronel.
La Terminal
Nuevamente la Legislatura de Tucumán, por Ley 9.297, volvió a reivindicar al héroe, imponiendo el nombre de “Bernabé Aráoz” a la Estación Central de Ómnibus de Tucumán.
Es de destacar que la anterior terminal se encontraba en la Plaza Gregorio Aráoz de Lamadrid, pero nunca llevó ese nombre, creando confusiones al respecto. Sería de esperar que con las refacciones a realizar en la modernización anunciada en ese espacio, los visitantes contaran con información acerca de la vida y obra de don Bernabé y sus milicianos gauchos, quienes dieron vida y fortuna a la Patria naciente.