La vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, recibió este martes en su despacho a la presidenta del interbloque libertario en la Cámara alta, Patricia Bullrich, quien solicitó el encuentro con el objetivo de descomprimir la tensión que se instaló dentro del oficialismo tras una semana marcada por conflictos políticos y cruces internos.
La reunión se realizó en pleno receso invernal y llegó después de una sesión que debió pasar a cuarto intermedio hasta el próximo 6 de agosto, además de una denuncia cruzada entre empleados de ambas dirigentes que incluyó amenazas y mensajes atribuidos a uno de los involucrados.
Según publicó Infobae, tras el encuentro desde uno de los sectores señalaron que la conversación transcurrió en buenos términos y que el objetivo fue comenzar a desactivar un clima de tensión que ya se había extendido a todo el interbloque que conduce Bullrich. La situación también reflejó una pérdida de la influencia política que la dirigente había consolidado en el Senado desde diciembre pasado.
El conflicto por la ley de propiedad privada
El punto de mayor enfrentamiento entre ambas dirigentes se produjo durante el tratamiento de la ley de propiedad privada, uno de los proyectos impulsados por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
La iniciativa contempla modificaciones en materia de expropiaciones, desalojos, manejo del fuego y venta de tierras a extranjeros.
Durante el debate, Villarruel volvió a marcar diferencias con el Gobierno nacional y, según trascendió, mantuvo intensas conversaciones telefónicas con distintos senadores para evitar que el proyecto obtuviera la aprobación. Incluso, varias bancadas expresaron su malestar por el desarrollo de la negociación.
El expediente ya había obtenido dictamen en mayo, pero desde entonces sufrió al menos 15 modificaciones. Los distintos borradores circularon de manera permanente entre los despachos de los senadores, quienes en varias oportunidades llegaron al recinto sin conocer con precisión cuál era la versión definitiva del texto.
El tratamiento quedó en manos de las comisiones de Asuntos Constitucionales, que preside el fueguino Agustín Coto, y de Legislación General, encabezada por Nadia Márquez, ambos representantes de La Libertad Avanza.
Antes de la firma del dictamen, Villarruel, el kirchnerismo y sectores dialoguistas habían logrado eliminar por completo el capítulo referido a los barrios populares, uno de los principales reclamos impulsados por la Iglesia, que había manifestado públicamente su posición sobre ese punto.
Las sucesivas modificaciones terminaron dejando ese apartado fuera del proyecto. "No se trabaja así", expresó días atrás un referente político consultado por Infobae.
Cruces internos y una agenda cargada
Las diferencias entre Villarruel y Bullrich se profundizaron en los últimos días con la difusión de conversaciones privadas y una denuncia entre colaboradores de ambas, en medio de acusaciones cruzadas y amenazas. El clima interno terminó deteriorando aún más la relación entre las dos principales figuras del oficialismo en el Senado.
De acuerdo con la publicación, en la Casa Rosada siguieron de cerca el conflicto y observaron durante varias horas una disputa que dejó políticamente expuestas a ambas dirigentes.
En el segundo día del receso invernal, Bullrich y el senador radical bonaerense Maximiliano Abad fueron de los pocos legisladores cuya presencia quedó registrada en el tablero electrónico del Senado, integrado por 72 miembros. Villarruel también estuvo en el Palacio Legislativo, aunque habitualmente no utiliza el sistema de registro y solo aparece formalmente los días de sesión.
De cara al segundo semestre, el Senado tendrá por delante una agenda legislativa de alta complejidad. Además de la ley de propiedad privada, deberán discutirse la ley de Sociedades, otra de las iniciativas promovidas por Sturzenegger; el proyecto para reducir el alcance del régimen de zonas frías que impulsa el Gobierno antes del envío del Presupuesto 2027; el denominado "súper RIGI"; la eliminación de los octógonos del etiquetado frontal; iniciativas sobre ludopatía y salud mental, entre otros temas.
En ese escenario, los bloques aliados ya le hicieron saber a la Casa Rosada que también esperan que avancen proyectos propios, una exigencia que agrega un nuevo desafío para un oficialismo que intenta ordenar su estrategia parlamentaria mientras enfrenta crecientes tensiones internas.