Argentina escribió otra página memorable en su historia mundialista. En una semifinal cargada de tensión y emociones, el seleccionado albiceleste derrotó 2 a 1 a Inglaterra con una remontada sobre el final y selló su clasificación a la final de la Copa Mundial de la FIFA 2026.
El encuentro, disputado en Atlanta, parecía complicarse cuando Anthony Gordon adelantó al conjunto inglés a los 54 minutos. Sin embargo, lejos de perder el control, el equipo argentino mantuvo la calma, monopolizó el balón y comenzó a inclinar la cancha hasta encontrar la recompensa en los instantes decisivos.
La plaza Independencia y el Monumento al Bicentenario, desde el cielo: los videos que muestran la fiesta de los tucumanosLos números del partido explican por qué la victoria argentina fue mucho más que una reacción anímica. La Albiceleste tuvo el 56,5% de la posesión, manejó el ritmo del juego y sometió a Inglaterra durante buena parte del complemento, obligándola a defender cada vez más cerca de su propio arco.
Mundial 2026: el festejo de "Chiqui" Tapia con el "secanucas" que hizo reír a Messi tras la clasificación a la finalEl dominio se hizo especialmente evidente en el último tercio del campo. Argentina registró 230 recepciones en zona ofensiva, una cifra muy superior a las 87 de Inglaterra, reflejo de un asedio permanente sobre la defensa rival.
A esa presencia constante se sumó una notable capacidad para romper líneas. El seleccionado completó 115 pases de ruptura, un indicador que evidencia la claridad táctica para encontrar espacios y desarticular el bloque defensivo inglés. Además, generó 15 remates, insistiendo hasta quebrar la resistencia de su rival.
El empate llegó a los 84 minutos gracias a Enzo Fernández. El mediocampista, uno de los puntos más altos del encuentro, no solo convirtió el 1 a 1, sino que fue el conductor futbolístico del equipo. Con 19 pases de ruptura -la cifra más alta del partido- marcó el ritmo de los ataques argentinos y resultó determinante en la construcción del juego.
Cuando todo indicaba que la semifinal se encaminaba al tiempo suplementario, apareció Lautaro Martínez. El delantero había ingresado desde el banco a los 81 minutos y apenas diez minutos después, en el primer minuto de descuento, conectó de cabeza un centro preciso para decretar el 2 a 1 definitivo y desatar el festejo de los miles de hinchas argentinos presentes en el estadio.
La remontada también tuvo una explicación táctica. Tras abrir el marcador, Inglaterra optó por replegarse y defender la ventaja cerca de su área. Esa decisión permitió que Argentina instalara un dominio territorial casi absoluto, circulara el balón con paciencia y encontrara cada vez más espacios para generar peligro.
Con un 90% de precisión en los pases y una propuesta ofensiva sostenida durante todo el segundo tiempo, la Selección confirmó que su clasificación a la final no fue producto de una reacción aislada, sino la consecuencia de un plan de juego sólido, una identidad bien definida y una capacidad de respuesta propia de los grandes candidatos al título.