Quizás no necesites conseguir un centro de entrenamiento más estético o unas zapatillas más cómodas para motivarte a seguir entrenando, sino más bien un poco de aroma a chocolate en el ambiente. Un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista científica Frontiers in Psychology advirtió que ni siquiera debemos darle un bocado: con solo oler un poco de chocolate negro nuestro rendimiento, sobre todo en el día de piernas, puede traducirse en más series y en menor ansiedad por la comida. Otros tipos de chocolate pueden hacer la experiencia más agradable, según la investigación.
Cookies de chocolate sin harinas: la receta con cinco ingredientes que queda crocante por fuera y húmeda por dentroUn breve repaso aromático por una tableta de chocolate puede ser todo lo que necesites para facilitar los días en que el gimnasio cuesta el doble. En esos días en los que la rutina se vuelve cuesta arriba, un truco puede resultar la llave: oler un poco de chocolate. El estudio realizado por el profesor adjunto de la Facultad de Ciencias del Deporte y el Ejercicio de la Universidad de Malaya, Mohamed Nashrudin bin Naharudin, y revisado por pares reveló que exponer a una persona que se ejercita al olor a chocolate inmediatamente antes y entre las series de levantamiento de pesas tenía efectos en la supresión del apetito y añadir hasta unas 18 repeticiones más en quienes experimentaron el aroma del chocolate negro.
El poder del aroma a cacao en la saciedad y el rendimiento
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores pusieron a prueba a 23 hombres jóvenes con un nivel de entrenamiento moderado. El reto físico no era menor, ya que debieron enfrentarse a la máquina de extensiones de piernas tras un ayuno estricto de al menos 10 horas. Justo antes de empezar y durante las pausas de 30 segundos entre cada serie, los participantes se dividieron en grupos para inhalar distintos estímulos: aroma a chocolate negro líquido con un 90% de cacao, chocolate con leche al 60%, o simplemente agua para el grupo de control.
Los resultados demostraron que el tipo de cacao cambia por completo la respuesta de nuestro cuerpo y de nuestra mente. Aquellos que inhalaron el aroma de la versión amarga reportaron de manera consistente menos hambre, un menor deseo de comer y una mayor sensación de saciedad antes del ejercicio. Pero lo más sorprendente fue el impacto en el rendimiento físico: este grupo logró añadir un promedio de 18 repeticiones más en sus series de piernas en comparación con quienes solo respiraron agua.
La diferencia entre el chocolate negro y el de leche
Por su parte, el chocolate con leche ofreció un camino diferente pero igual de interesante. Aunque "solo" permitió sumar unas nueve repeticiones extra y no alteró la sensación de hambre de los deportistas, el aroma más dulce hizo que la experiencia del entrenamiento resultara muchísimo más agradable y placentera en comparación con los otros grupos.
La explicación detrás de este fenómeno radica en cómo nuestro cerebro procesa los olores desde la infancia. Según explicó el doctor Nashrudin Naharudin, el aroma del chocolate negro actúa como una señal aprendida de un alimento rico, amargo y muy saciante. Al olerlo, básicamente "engañamos" al organismo y lo inducimos a un estado anticipatorio de plenitud, calmando la ansiedad. Por el contrario, el olor del chocolate con leche funciona como una recompensa que mejora el rendimiento al crear un entorno sensorial sumamente agradable, reduciendo la percepción del esfuerzo sin alterar las señales metabólicas básicas del hambre.
Aunque los autores del estudio insisten en que aún se necesitan muestras más diversas y mediciones hormonales para confirmar estas vías neuronales, el hallazgo abre una puerta fascinante y económica para quienes buscan un empujón extra en el gimnasio. La próxima vez que toque entrenar piernas y la motivación falte, quizás la clave no esté en un suplemento costoso, sino en llevar una tableta de chocolate en el bolso para respirar hondo antes de empezar.