El nervio vago transmite señales entre el cerebro y gran parte de los órganos del cuerpo. Según la Cleveland Clinic, son una parte fundamental del sistema nervioso parasimpático. La psicoterapeuta Rebecca Kase escribió “La solución polivagal”, un libro con herramientas prácticas para regular el estrés. En él, da una serie de tips que sirven para controlar el estado anímico.
Mundial 2026 y la salud mental en Tucumán: crece la preocupación por las apuestas online entre adolescentesLa estimulación del nervio vago es posible mediante tratamientos como el uso de impulsos eléctricos que controlan la digestión, frecuencia cardíaca y otras funciones vitales. Pero hay prácticas que se implementan en el día a día que tienen mucha incidencia sobre la liberación de hormonas que terminan por estresarnos. Controlar la respiración o saber mantenerla a un determinado ritmo puede ser una práctica que cambie la percepción del estrés.
Respirar conscientemente: un método indispensable para controlar el nervio vago
Kase explica que las investigaciones respaldan los ejercicios respiratorios como herramienta para controlar el estrés y evitar llegar a situaciones emocionales límites. La respiración puede ayudar a activar el denominado “freno vagal”, un sistema fisiológico que ayuda al organismo a relajarse después de una alerta.
Estrés, ansiedad y poco tiempo libre: por qué cada vez más argentinos convierten sus hobbies en una fuente de ingresosLa respiración abeja es clave para estos casos, según destaca la psicoterapeuta española. Se trata de emitir un leve zumbido al momento de la exhalación, emulando el sonido que hace el insecto durante su vuelo. Esto ayuda a reducir la presión cardíaca y también el estrés.
- Para hacer la respiración abeja, debes empezar por sentarte en una postura cómoda.
- Hacé una inhalación profunda para preparate y expulsar el aire.
- Hacé una nueva inhalación completa por la nariz hasta llenar de aire los pulmones.
- Con la boca cerrada, emití el zumbido de abeja mientras soltás el aire.
- Procurá que la exhalación sea lo más larga posible.
- Inhalá de nuevo y exhalá con la boca cerrada mientras emitís el zumbido similar al de la abeja.
- Después de la última exhalación, dejá que la respiración vuelva a la normalidad.
- Prestá atención a lo que sentís en tu interior: tomá conciencia de cualquier cambio relativo a cómo se sienta tu cuerpo, en tu mente y tu estado emocional.
El descanso, por otra parte, es una pata angular de la regulación del estrés y de los estímulos excesivos. “Así como una planta necesita luz para crecer, el sistema nervioso necesita la conexión para funcionar de manera óptima”, escribe la autora.