Los colosos afilados de la región Lauterbrunnen, en Suiza, esconden al pequeño pueblito de 400 habitantes de Mürren, una localidad que no admite automóviles y se ubica en el acantilado más imponente del Valle de Lauterbrunnen. Resulta imposible acceder a esta aldea en un vehículo particular, por lo que el transporte público es la única opción. Pero este viaje tiene una particularidad: por cada metro que se asciende, el cuerpo sufre el vértigo de viajar en el teleférico más empinado del mundo.
Cómo es vivir en el pueblo remoto donde sus 170 habitantes residen dentro de un volcánSubirse al funicular que conecta parte del valle de Lauterbrunnen, un pequeño poblado llamado Stechelberg, con la localidad alpina de Mürren es afrontar una vertiginosa aventura de casi 58 grados de inclinación. El sistema de elevación, diseñado en el marco del ambicioso proyecto Schilthornbahn 20XX, fue concebido para recortar los tiempos que suponían llegar a este remoto poblado a los pies del pico de Schilthorn, el punto emblemático donde se grabó parte de la película de James Bond, “Al servicio secreto de Su Majestad” en 1969.
Un hito de la ingeniería a 110 millones de dólares
La megaobra, que ya tiene algunos tramos completos y funcionales, está a cargo de la empresa Schilthornbahn, que llevó adelante estos trabajos de CHF 100 millones (es decir, U$S 110 millones) y se convirtió en un hito técnico y logístico en plena geografía alpina. Este medio de transporte permite ascender desde Stechelberg hasta Mürren en una pendiente que alcanza el 159,4%, donde por cada metro en línea recta se asciende 1,60 metros en vertical.
El tramo Stechelberg-Mürren permite salvar 775 metros de desnivel en apenas cuatro minutos, con cabinas que se desplazan a una velocidad de siete metros por segundo, según explicaron desde el medio Argentinisches Tageblatt. Cada unidad está diseñada para transportar hasta 85 pasajeros y, a plena capacidad, el sistema puede movilizar hasta 800 personas por hora. Todo el trayecto está completamente automatizado: no hay personal a bordo, pero el control se realiza mediante cámaras y sensores en tiempo real. Las cabinas cuelgan de un brazo de 11 metros, una necesidad impuesta por la fuerte inclinación del terreno.
El cronograma de la conectividad alpina
La finalización total del complejo está prevista para esta primavera boreal de 2026. El trayecto completo desde Stechelberg hasta la cima del Schilthorn se compone de tres secciones, de las cuales las primeras ya están operativas. El pasado 13 de diciembre se habilitó el tramo Stechelberg-Mürren y uno de los dos transportes paralelos de tipo Funifor entre Mürren y Birg, mientras que el segundo se abrió a fines de noviembre. La siguiente etapa, que unió Birg con el Schilthorn, quedó accesible al público el 15 de marzo de 2025.
Esta obra de infraestructura permite acortar tiempos hasta el idílico pueblito de Mürren, una villa libre de automóviles ubicada sobre un acantilado que domina el valle de Lauterbrunnen. Hasta hace poco, llegar al Schilthorn requería hasta una hora en cuatro tramos diferentes. El nuevo mecanismo permite hacerlo en menos de 30 minutos incluso en horarios pico.
Turismo de masas: la preocupación de los locales
Sin embargo, no todo es celebración. El crecimiento del turismo, estimulado por esta mejora en la accesibilidad, genera tensiones en la región. Mürren tiene apenas 400 habitantes permanentes y unas 2.000 plazas hoteleras. Lauterbrunnen, el punto de partida del recorrido, analiza implementar una tarifa de ingreso para visitantes, al estilo de Venecia, según explicaron desde el medio citado, debido a la saturación de servicios y la presión sobre la infraestructura local.
“Estamos desesperados. A los habitantes de aquí simplemente no nos queda ningún lugar en Lauterbrunnen”, había declarado un vecino en un informe de la televisión pública suiza SRF en 2023, reflejando un malestar que la llegada del nuevo teleférico parece acenturar.