Tras dos meses de frágil estabilidad, el mercado laboral argentino volvió a mostrar signos de deterioro en marzo. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la caída del empleo formal se aceleró, arrastrando incluso al monotributo, un sector que hasta ahora funcionaba como refugio ante la crisis.

En marzo se perdieron 10.728 puestos asalariados (-0,11%), pero el dato más alarmante fue el retroceso de los trabajadores independientes: el monotributo registró 17.685 bajas (-0,6%) respecto a febrero. 

Con estas cifras, la destrucción de empleos bajo la administración de Javier Milei ya supera los 300.000 puestos en el universo total de modalidades.

El economista Luis Campos advirtió que la fase descendente, iniciada en agosto de 2023, ya acumula 252.129 trabajadores menos, situándose en niveles cercanos a la crisis de 2018/2019. El impacto no es solo en individuos: entre noviembre y marzo, desaparecieron 26.448 empresas empleadoras (-5,2%).

Sectores en crisis frente a focos de crecimiento

El Comercio -el mayor empleador privado del país- tocó su piso mínimo en dos años tras perder más de 2.100 empleos en el mes. La industria manufacturera no corrió mejor suerte, con una caída mensual del 0,5% y una pérdida interanual acumulada de 47.647 puestos.

La estructura del mercado laboral actual presenta una paradoja. Los sectores que el Gobierno denomina como "ganadores" (agro, minería y petróleo) crecieron en marzo, pero su peso es insuficiente. "Estos sectores apenas representan el 7% del empleo total, mientras que los sectores en crisis generan el 49%", explió Campos.

La otra cara del informe

Neuquén y Río Negro se mantuvieron como los únicos distritos con saldo positivo en la era Milei, impulsados por la actividad extractiva. En contraste, el resto del país sufre el enfriamiento económico.

Como dato contraintuitivo, mientras el empleo cae, los salarios registrados mostraron una leve recuperación real. En marzo, la remuneración bruta promedio alcanzó los $2.200.000, y datos preliminares de abril sugieren que el poder adquisitivo del sector privado creció un 1,3% mensual, logrando superar -por margen estrecho- los niveles de finales de 2023.