Daniel Vítolo fue, hasta marzo de este año, titular de la Inspección General de Justicia de la Nación, un organismo dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación que se encarga de inscribir, regular y fiscalizar sociedades comerciales (nacionales y extranjeras), entidades civiles (asociaciones y fundaciones) y empresas de capitalización y ahorro. En ese marco, fue uno de los impulsores de la presencia de veedores para revisar la contabilidad, decisiones económicas desde 2017, contratos de televisión y la relación institucional entre la AFA y la Liga Profesional. El expediente también ponía bajo la lupa la coexistencia de distintas estructuras dentro del fútbol y la participación de dirigentes como Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, además de posibles contradicciones entre el carácter sin fines de lucro de las entidades y la distribución de ingresos millonarios. Esta tarea la realizó durante la gestión del ex ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona. Pero cuando asumió el nuevo ministro, Juan Bautista Mahiques, a Vítolo le pidieron la renuncia. El abogado y docente se encuentra en Tucumán, invitado por la presidenta de la Federación Argentina de la Magistratura, Marcela Ruiz. En diálogo con LA GACETA, Vítolo no tuvo dudas: “tarde o temprano va a haber justicia en esta causa”. Esta fue la conversación:

- ¿Cuál es el motivo de su visita a Tucumán?

- Yo vine invitado por la Federación Argentina de Magistratura para dar dos charlas. Una, tener un encuentro con jueces para conversar sobre los problemas que tienen vinculados con los sistemas de los planes de ahorro, que es un tema bastante conflictivo en la provincia. Y la segunda, para dar una conferencia en el Salón Monteagudo de acá del Palacio de Tribunales, también a magistrados y miembros del Poder Judicial, sobre inteligencia artificial y la eventual influencia de esta nueva forma de pensar que es la inteligencia artificial en el proyecto de reforma a la Ley de Sociedades que el Poder Ejecutivo acaba de mandar al Congreso y que hoy tuvo ingreso en el Senado.

- ¿Cuál es su opinión con respecto al tema de la utilización de la inteligencia artificial en algo tan sensible como el derecho?

- Es inevitable. La inteligencia artificial es una realidad que irrumpió nuestras vidas desde hace muchísimos años. Hay gente que piensa que la inteligencia artificial es algo nuevo. Ciertamente la inteligencia artificial es conocida desde el año 1950, donde en Londres un científico llamado Alan Turing trabajó con ello y después entonces fue expandiendo el mundo. En la década del 90 ya se hablaba de las redes neuronales artificiales que emulaban las redes neuronales de la persona humana. Y los desarrollos más fuertes se han dado a partir de la cuarta Revolución industrial. Es decir, el grado de crecimiento exponencial y de innovación que ha traído la inteligencia artificial es muy importante, sobre todo con la aparición de la inteligencia artificial agéntica, es decir, aquella que no solo emula el pensamiento humano y el comportamiento, sino que puede percibir entornos, puede tomar decisiones, razona y puede crear nuevas inteligencias artificiales. Y me parece que lo más interesante es tratar de ver cómo la podemos regular, parar su desarrollo. Detener su desarrollo es imposible.

- Es como cuando se habla de un arma, que el arma en sí no es ni buena ni mala, sino que todo depende de la persona que lo utiliza. ¿Pasa lo mismo con la inteligencia artificial?

- Esta es una discusión que ahora en el último tiempo se ha dado entre dos grandes filósofos y pensadores, John Lennox y Yuval Harari. Lennox siempre ha considerado que la inteligencia artificial es una herramienta o es un instrumento. Y siempre sale la fábula del cuchillo, es decir, que es un cuchillo que alguien lo puede usar para cocinar, lo puede usar para matar. Harari se enfrentaba con Lennox y ha dicho no, esto ya no es así. Esto era así hasta que aparecieron la inteligencia artificial agéntica y la inteligencia artificial general. Con estas dos nuevas realidades, ahora el cuchillo piensa por sí solo y decide por sí solo qué hace y a quién corta. Y esto es lo que nos preocupa fuertemente. Se advierten sobre los peligros de la inteligencia artificial, pero no dejan de reconocer las bondades.

- ¿Y los magistrados, que son los encargados de impartir justicia, deben sentirse amenazados, beneficiados, ante una situación como usar la inteligencia artificial?

- No, yo creo que están beneficiados. La inteligencia artificial bien utilizada, realmente es muy útil, e incluso las inteligencias agénticas, a las cuales se les puede delegar algunas resoluciones que después pasarán por un control de supervisión humana, me parece que va a agilizar un servicio de justicia que el país se encuentra realmente desfasado. Siempre tendrá que estar, por supuesto, el control humano, la supervisión humana en el final de la decisión, pero yo creo que es una herramienta hoy que inexorablemente tiene que recibir el Poder Judicial.

- ¿Cómo analiza la situación actual de la justicia en nuestro país?

- Bueno, la Justicia en Argentina está con una crisis institucional hace muchos años. Las instituciones han sido degradadas, no están cumpliendo con su función y la sensación que tienen las personas es que no se le está dando respuestas a sus necesidades. La justicia tiene que repensarse, tiene que redistribuirse, hay que rearmar el sistema de fueros, hay que interconectarla para que tengan criterios, respetando la libertad y el federalismo.

- Si bien han pasado algunos meses. ¿Cómo analiza hoy el tema de su salida de la IGJ?

- Lo veo como una cosa natural frente al cambio que hubo en el Ministerio de Justicia. Yo a través de mi función, cumplí con lo que el Presidente me había encargado, que era poner en valor a la Inspección General de Justicia. Lo conseguimos en todos los aspectos. Ahora, es claro que mi apartamiento fue vinculado al conflicto suscitado con la AFA. Evidentemente la mirada del nuevo Ministerio de Justicia sobre la AFA es diferente de la que nosotros teníamos de un control estricto.

- ¿Cómo trabajó usted con el doctor Cuneo Libarona?

- Perfectamente. Tengo que reconocer que durante los dos años que tuve de gestión nunca el ministro interfirió, respetó nuestra independencia, nuestros dictámenes técnicos y jamás trató de desmotivar los actos que nosotros dábamos. Tampoco el Presidente de la República, que también respetó absolutamente el criterio de independencia de la Inspección.

- ¿Y usted cree que el hecho de la llegada de Mahíques terminó con su salida, justamente por lo que ustedes habían estado haciendo?

- Es claro que mi salida se vinculó con el tema de la AFA. Es el único motivo. Hasta un día antes que el Ministro de Justicia le pidiera al Presidente mi cargo, porque quería colocar una persona de su confianza, la oficina del Presidente había dicho que el trabajo que estábamos haciendo era magnífico y que no tenía ningún sentido sustituirnos.

- ¿Qué visión tenía usted? No sé si conocía de antes o no al doctor Mahíques y si pudo tener algún tipo de charla con él después de su salida.

- No lo conozco, ciertamente no lo conozco y nunca me he reunido con él. Es claro que los funcionarios del Ministerio de Justicia, el Ministro de Justicia, su padre, su hermano, son personas vinculadas a la AFA. Yo hubiera seguido con la misma independencia, pero bueno, esto dependía de una decisión de ellos. Ellos le pidieron al Presidente mi cargo. El Presidente se lo concedió pensando que si lo necesitaba para su función, bueno, tenía derecho a designar un nuevo inspector.

- Y hoy, después de todo el trabajo que hicieron, ¿qué siente cuando ve a Tapia paseando por Estados Unidos?

- No siento nada, porque yo personalmente contra Tapia no tengo nada. Es un tema institucional y aparte estos procesos llevan tiempo. Piense usted que el caso de la FIFA que terminó con la gente encarcelada y acusadas y procesados, condenados y encarcelados, es un proceso que llevó muchísimos años. Así que yo pienso que este es un tema de tiempo. Y tarde o temprano, por la justicia argentina o por la justicia de los Estados Unidos, el tema de la AFA va a tener algún resultado positivo.

- De lo que ustedes pudieron llegar a ver durante esos dos años ¿qué es lo que estaba pasando en la AFA?

- Indicaría que acá ha habido un desvío de fondos de la AFA a través de una serie de contratos y de manejo financiero y de, digamos, operaciones realizadas en el exterior, que no están reflejadas en sus estados contables. Y esto podría generar una responsabilidad muy fuerte por parte de todos los dirigentes y también de aquellos clubes que apoyaron unánimemente estos manejos. La AFA quiso eludir los controles. Por eso fue a la provincia de Buenos Aires, donde no le preguntan nada. Y la defensa más grande que la AFA tiene hoy para tratar de no cumplir con las intimaciones de la IGJ, es sostener que ya se ha mudado a la provincia de Buenos Aires, cuando todos hemos visto claramente que esa mudanza era falsa, porque había denunciado como nueva sede un baldío y un pastizal.. Ahora me parece que va a haber un paréntesis durante el mundial, las causas van a entrar en un congelamiento y cuando pase el mundial veremos qué es lo que ocurre.

- ¿Es optimista en que se llegue a un resultado positivo con respecto a toda la investigación?

- Bueno, sí, menos optimista con la investigación judicial argentina, más optimista con la investigación que se está llevando a cabo en los Estados Unidos.