La movilidad aérea urbana se consolida como una de las industrias con mayor proyección a nivel global. En ese escenario, dominado Estados Unidos, Europa y China, un proyecto argentino busca abrirse camino con una propuesta que combina innovación tecnológica y formación aeronáutica. La iniciativa está encabezada por el piloto y empresario santafesino Diego Ursella y tiene como eje el desarrollo de un dron tripulado para viajes de corta distancia.
Guerra Rusia-Ucrania: varios drones ucranianos golpean San PetersburgoSegún información publicada originalmente por iProfesional, el emprendimiento se desarrolla bajo el nombre Petrel DroneX y forma parte de un ecosistema en el que participan unas 15 compañías en todo el mundo. El objetivo es avanzar hacia soluciones vinculadas con la movilidad del futuro, integrando capacidades productivas y tecnológicas para aplicaciones tanto urbanas como rurales.
De la formación de pilotos al desarrollo tecnológico
El recorrido empresarial de Ursella comenzó con XFlight, una propuesta de capacitación aeronáutica que logró instalarse en Estados Unidos, Ecuador y logró hacer asociaciones en Panamá, Colombia, Ecuador y República Dominicana. La iniciativa se posicionó como un actor regional dentro de la formación de pilotos.
A partir de esa experiencia surgió una nueva etapa enfocada en la innovación. El proyecto busca desarrollar un dron tripulado pensado para recorridos cortos, con aplicaciones en transporte urbano, logística y asistencia en zonas de difícil acceso. La propuesta parte de la necesidad de conectar dos realidades: las grandes ciudades afectadas por la congestión y las regiones rurales donde la falta de infraestructura limita la conectividad y los servicios.
Se contempla una producción en serie de modelos con un costo estimado inferior a los U$S 120.000 por unidad. Además, alcanzó un hito al convertirse en el primero en Argentina en obtener una patente bajo este enfoque tecnológico.
La mirada puesta en Estados Unidos
Uno de los principales desafíos de la industria aeronáutica está vinculado a los procesos de certificación. Con esa premisa, Ursella compró Petrel, una histórica fábrica de aviones de Santa Fe, que se encontraba fuera de operación. La inversión fue superior a los 10 millones de dólares y permitió recuperar infraestructura industrial, certificaciones aeronáuticas y capacidades regulatorias ya existentes.
La compañía trabaja actualmente en la producción del avión de instrucción Petrel 912i, mientras continúa con el desarrollo de plataformas VTOL tripuladas. En paralelo, proyecta expandir la patente hacia Estados Unidos, uno de los principales centros de innovación aeroespacial.
Con la internacionalización, Ursella pretende iniciar la producción en Florida y avanzar en procesos de homologación en el extranjero. Esto permitiría escalar la fabricación y comercializar las unidades en distintos mercados. La propuesta busca posicionarse en un segmento emergente del transporte del futuro.