La investigación por el secuestro de 470 kilos de cocaína tiene tres características que lo convierten en un caso particular y que, tarde o temprano, podrían ayudar a los investigadores a descubrir quién está detrás de este decomiso, el segundo más importante en la historia del narcotráfico de la provincia.

Las 15 bolsas de color verde utilizadas para transportar la droga son similares a las que se secuestraron en otros procedimientos realizados en lo que va del año. En todos los casos, el estupefaciente había sido trasladado en vuelos narco. Esos envoltorios tienen una particularidad: en sus bordes superiores cuentan con una especie de orejas. “Les hacen esa especie de manija para poder transportarlas con mayor facilidad una vez que la carga toca tierra”, destacó un investigador.

La droga tenía el sello del delfín, marca del clan Castedo.

El segundo dato que despertó el interés de los investigadores es la marca encontrada en los panes de cocaína. En esta oportunidad tenían grabado un delfín. “En el ambiente se dice que se la asocia al Clan Castedo. Uno de sus líderes está detenido en Ezeiza, pero el delito es dinámico y estas estructuras se rearman rápidamente. Ese sello identificaba cocaína de máxima pureza, lo que le otorga un valor económico muy alto”, sostuvo el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz. Este grupo opera en la zona fronteriza con Bolivia y, según distintas investigaciones, sería uno de los principales actores del tráfico de cocaína a nivel nacional e internacional.

Hay temor en Famaillá por el secuestro de los 470 kilos de cocaína

Bidones

El tercer elemento que genera sospechas entre los pesquisas son los tres bidones encontrados en la caja de la camioneta en la que se transportaba la droga. Los investigadores manejan dos teorías: la primera, que contenían combustible con el que se abastecía la avioneta que podría haber transportado la sustancia; la segunda, que ese material inflamable habría sido utilizado para encender fogatas en un campo y señalizar una supuesta pista de aterrizaje.

Los bidones secuestrados generan sospechas.

Los responsables de la investigación prestan especial atención a este aspecto por los testimonios aportados por habitantes de la zona rural de Famaillá. Según trascendió, varios vecinos se mostraron sorprendidos por los vuelos rasantes de avionetas que, supuestamente, fumigaban cultivos inexistentes en esa zona. Esa circunstancia ahora adquiere una nueva relevancia a la luz de la investigación en curso.