Cuando el ciclo de las ballenas termina, un increíble proceso biológico hace que su cuerpo se transforme en el motor de la vida del resto del océano. Su cadáver flota por un tiempo, para luego hundirse en las profundidades del océano, donde sirve de alimento para una gran cantidad de especies marinas. Así, un páramo desolado puede convertirse en un ecosistema bullicioso, y un yacimiento de 500 restos de ballenas un nido rebosante de vida que vuelve a iniciar. Ese fue el caso del descubrimiento de un gigante “cementerio de ballenas” del que se tenga conocimiento, un área que alberga fósiles de hasta cinco millones de años.
Histórica llegada de las ballenas a Puerto Madryn: un grupo de 12 gigantes sorprendió a los turistas al nadar juntasPublicado en la revista Nature, un artículo reveló el hallazgo de una verdadera “necrópolis de ballenas” en las profundidades del océano al oeste de Australia. Este yacimiento superó a los ya conocidos, donde se habían encontrado cetáceos a 4 km de profundidad. Con hundimientos superiores a los 7 km, este depósito es el más profundo, se extiende a lo largo de cientos de kilómetros del lecho marino y los cadáveres en descomposición se encuentran rebosantes de vida.
Un abismo marino rebosante de misterios
“Esta es la mayor acumulación de restos fósiles de ballenas en las profundidades marinas de la que tengo conocimiento», afirmó a National Geographic Craig Smith, biólogo marino de la Universidad de Hawái, quien no participó en el nuevo estudio. La asombrosa profundidad de los yacimientos también hace que estos hallazgos sean “verdaderamente extraordinarios”, añadió. Algunos ejemplares yacen a más de seis kilómetros bajo la superficie, casi el doble de la profundidad de cualquier otro yacimiento conocido de ballenas.
A los kilómetros de hundimiento en el Océano Índico se suma la cantidad de especies y ecosistemas aún desconocidos por la ciencia que se revelan de a poco ante los investigadores. Giovanni Bianucci, coautor del estudio y miembro de la Universidad de Pisa, afirmó que este hallazgo es a la misma vez una revelación de que “todavía estamos lejos de comprender la verdadera biodiversidad de nuestro planeta”.
La exploración de la fractura de Diamantina
La investigación surgió de los esfuerzos de un equipo de investigadores de China, Italia y Nueva Zelanda que utilizó un sumergible para explorar una zona de fosas y dorsales en el sureste del océano Índico, conocida como el área de fractura de Diamantina. Esta se formó hace entre 60 y 50 millones de años, cuando los continentes australiano y antártico se separaron.
El equipo descubrió fósiles de ballenas a profundidades de hasta 7002 metros, cerca del punto más profundo de la zona de fractura de Diamantina. Posteriormente, realizaron 32 inmersiones hasta el fondo marino, donde hallaron 485 enclaves de osamentas de cetáceos, así como cinco restos de ballenas naturales recientes en avanzado estado de descomposición.
El "supercorredor" biológico de las profundidades
Los investigadores señalaron: "Alineadas a lo largo de un eje noroeste-sureste durante 1200 km, estas cascadas podrían formar un 'supercorredor comunitario de restos de ballenas' hasta ahora desconocido".
El cadáver más grande descubierto por los investigadores fue un esqueleto de cinco metros de largo de una ballena minke antártica. También hallaron restos de especies extintas, incluyendo un cráneo fosilizado de una especie de ballena picuda llamada Pterocetus benguelae, que data de hace 5,3 millones de años, y otro cráneo fosilizado de una nueva especie que el equipo ha denominado Pterocetus diamantinae.
Un oasis para nuevas especies de la ciencia
Los cadáveres de ballenas en descomposición albergaban una gran diversidad de vida, incluyendo crustáceos, moluscos, gusanos que se alimentan de huesos y ofiuras, entre otras criaturas. Los investigadores señalaron que muchas de estas especies podrían ser nuevas para la ciencia.
Jon Copley, profesor de exploración oceánica y comunicación científica en la Universidad de Southampton, que no participó en el estudio, declaró en The Guardian que “se trata de un descubrimiento fascinante y excepcional: no solo la colonia de animales marinos de aguas profundas más profunda conocida del mundo, sino también la gran abundancia de esqueletos y fósiles de ballenas modernas en este lugar en particular”.
¿Una ruta migratoria o una trampa mortal?
Copley explicó que los restos de ballenas constituyen hábitats aislados para animales de las profundidades marinas, incluyendo especies emparentadas con las que habitan en las chimeneas hidrotermales, cuyos animales se alimentan de sus restos. Sin embargo, añadió que los restos de ballenas son más difíciles de encontrar que las chimeneas hidrotermales submarinas, ya que no se pueden detectar de forma remota.
Sobre los orígenes de este copioso yacimiento, Copley afirmó que podría deberse a su ubicación en una ruta migratoria para cetáceos que se alimentan por filtración, pero que a la vez podría ser una trampa para los cetáceos. ”Es un buen lugar para que las especies cazadoras se sumerjan a gran profundidad en busca de calamares, pero quizás las esté llevando peligrosamente cerca de sus límites al sumergirse en esta grieta del fondo oceánico”, afirmó.