“No sé muy bien sobre qué pierna bailo”. La frase, inmortalizada por el Indio Solari en “Noticias de ayer”, pareció describir a la perfección el presente de San Martín. La referencia no fue casual. A pocos días de la muerte del músico, cuya obra mantuvo históricamente un fuerte vínculo con el fútbol argentino a través de las tribunas y la cultura popular, el club decidió homenajearlo durante toda la semana con publicaciones acompañadas por sus canciones y hasta con una especie de “misa ciruja” para el partido frente a Quilmes. Sin embargo, mientras sonaban las letras del Indio, el equipo volvió a dejar una imagen preocupante.
El empate sin goles no sólo extendió la mala racha después de las derrotas frente a Gimnasia y Tiro, Atlanta y Midland. También profundizó la sensación de que San Martín sigue enredado en sus propias limitaciones, sin encontrar una idea clara de juego y cada vez más lejos de aquella versión que supo ilusionar a sus hinchas.
Andrés Yllana había apostado por un volantazo. Modificó el esquema, cambió nombres importantes y relegó a varios referentes en una de las decisiones más fuertes desde su llegada al club. El regreso a la línea de tres, el ingreso de Nahuel Manganelli por Darío Sand y las variantes en distintos sectores del campo buscaban una reacción inmediata. Sin embargo, la apuesta no dio resultado.
San Martín volvió a depender de los pelotazos largos, tuvo enormes dificultades para asociarse en el medio campo y prácticamente nunca logró imponer condiciones frente a un rival que llegó a Tucumán ubicado en mitad de tabla. Las conexiones entre los volantes y los delanteros fueron escasas, mientras que la generación de juego volvió a ser una materia pendiente.
La primera mitad dejó una de las jugadas que seguramente seguirá generando debate entre los hinchas. A los 33 minutos, Elías López convertía después de una acción confusa dentro del área, pero el árbitro Nahuel Viñas anuló el tanto por posición adelantada. En el estadio la decisión generó bronca, aunque luego las repeticiones confirmaron que Luca Arfaras se encontraba adelantado al participar de la jugada.
Más allá de esa polémica, el equipo volvió a quedar en deuda. Arfaras desperdició una situación muy clara en el primer tiempo y Quilmes incluso logró inquietar tras un error compartido entre Manganelli y Nicolás Ferreyra. San Martín tenía la obligación de asumir el protagonismo, pero nunca consiguió sostenerlo.
Cambios que no surtieron efecto
En el complemento, Yllana intentó cambiar la historia con los ingresos de Lucas Diarte, Santiago Briñone y Gonzalo Rodríguez. La ocasión más clara llegó con un cabezazo de Ezequiel Parnisari que se fue por encima del travesaño. En la última jugada, “Turbo” Rodríguez tuvo el triunfo en sus pies, pero su disparo fue interceptado.
El pitazo final dejó más preguntas que respuestas. San Martín acumula cuatro partidos sin ganar, perdió terreno en la tabla y sigue sin recuperar una identidad futbolística. El volantazo de Yllana no funcionó y la continuidad del DT quedó más en duda que nunca. Mientras tanto, la frase del Indio siguió resonando en La Ciudadela. Porque este equipo parece no saber, todavía, sobre qué pierna baila.