Tucumán tiene un significado muy especial para los protagonistas de “El padre... Cuando el amor todo lo puede”: Miguel Jordán pasó varios años aportando a la cultura provincial y cosechando amistades y afectos y Mariano Fernández es de Bella Vista. Por ello, retornar a los escenarios locales luego de las funciones realizadas en septiembre de 2025 con esta obra (escrita y dirigida por Fernández y actuada por ambos) tiene una impronta especial.

Desde esta noche, todos los sábados del mes a las 21 “El padre...” estará en la sala Juan Tríbulo del teatro Alberdi (Jujuy y Crisóstomo Álvarez) para plasmar en el escenario una relación filial que atraviesa por distintos momentos y sentimientos.

“Decidimos hacer temporada porque el año pasado nos fue muy bien, tanto en convocatoria como en lo afectivo. Encontrarnos con amigos y actores queridos que habían trabajado con Miguel fue una experiencia hermosa, que llenó el alma y el corazón. En este contexto tan adverso que estamos viviendo, lo primordial es rodearse de afectos, acompañarse y combinarlo con la magia de nuestra querida y bendita profesión. Para estar acorde con el mundial, es un golazo de media cancha”, señala Mariano para LA GACETA.

“Hacer esta obra es un broche de oro para un actor como yo, que ha trabajado tantos años. El mejor premio es el aplauso y el abrazo del publico de cada función, que a esta altura de mi vida y carrera es una caricia y regalo de la vida. Compongo un padre que transita las vicisitudes de sus 87 años en esta época donde el avance de la tecnología nos permite estar comunicados y no al mismo tiempo. Osvaldo Miranda sabía decir que los actores tenemos que encontrar un traje a nuestra medida, y este lo es”, aporta Jordán.

La obra le permite transitar un abanico de emociones y cumplir con la asignatura pendiente de actuar con Fernández. “Atravesamos los distintos momentos de la comedia dramática costumbrista. Ese hijo cuida tanto a su padre que en algún momento lo vuelve loco. El espectador se siente reflejado porque vivencia historias parecidas a las de la obra. El abandono, la falta de cariño, el considerar que los adultos mayores pasan a ser un mueble y no pueden hacer nada más. ¿Qué pasa con el amor en la tercera edad? Es un tema que plantea la obra… ¿Se puede vivir un amor en esta etapa? Todas esas sensaciones están a flor de piel en cada función”, agrega.

Las pequeñas cosas

“Lamentablemente los celulares nos están quitando la importancia de las pequeñas cosas: el mirarnos a los ojos, compartir un café que se ve interrumpido por la vorágine de la comunicación, que no nos da respiro. Los jóvenes se olvidan de tomar un café con el padre o la madre, dar una vuelta con el abuelo... son cosas que para un adulto mayor son todo. Visibilizar esto es de vital y suma importancia porque la realidad a veces supera la ficción”, suma Fernández.

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Los vínculos se complejizan cuando las enfermedades comienzan a aparecer y los hijos se vuelven padres de sus propios padres, reconocen los intérpretes. Jordán destaca que el texto “tiene mucho de biográfico, es el reflejo de la vida misma en el aprender a convivir con las limitaciones que el tiempo -inexorablemente cruel- manifiestan en cada uno de nosotros, tarde o temprano con el paso de los años”. “Me gusta quedarme con el subtitulo de la obra: cuando la memoria se vuelve frágil, el amor todo lo puede y ayuda a transitar cualquier obstáculo, por más duro que sea”, añade Mariano.

Las funciones son una fuerte apuesta dentro del espectro del teatro independiente en tiempos de crisis económica. “No solo ponemos el oficio y el amor al arte, sino también somos productores del proyecto en un entorno que golpea fuerte en los bolsillos pero de desborde creativo”, destaca Jordán y Fernández suma: “el escenario es un espacio de lucha y resistencia, es nuestra trinchera y el lugar desde donde podemos decir y manifestarnos para resistir, persistir y nunca desistir de nuestros sueños”.