A.G. Sulzberger
The New York Times
En la era de la IA, Google utiliza cada vez más el contenido de las organizaciones de noticias y otros sitios web para responder directamente a las preguntas. Como resultado, lograr que un usuario de Google haga clic en un enlace, según las investigaciones del sector, es diez veces más difícil hoy en día que hace una década. No obstante, Google sigue marcando el listón más alto a la hora de enviar lectores a los editores, y solo podemos esperar que ese compromiso continúe. Los modelos de IA de la competencia envían tráfico de referencia a un ritmo un 96 por ciento inferior al de una búsqueda en Google, según un estudio.
The New York Times, junto con otras organizaciones de noticias, eligió el camino de la acción legal. Nuestra demanda no busca únicamente proteger nuestro propio trabajo; se trata de establecer un precedente legal claro de que las leyes de propiedad intelectual se aplican a la era digital y a la inteligencia artificial
Los gigantes tecnológicos son plenamente conscientes de las implicaciones de este cambio en los ya frágiles modelos de negocio de las organizaciones de noticias. Como escribió el director de monetización de IA de Microsoft, cita textual: “La web abierta se construyó sobre un intercambio de valor implícito, en el que los editores hacían accesible el contenido y los canales de distribución, como las búsquedas, ayudaban a la gente a encontrarlo. Ese modelo no se traslada de forma limpia a un mundo en el que la IA es lo primero”. Y añadió: “Los editores necesitan formas sostenibles y transparentes de gobernar cómo se utiliza su contenido premium”. Un sentimiento loable, pero si se observa una página de lanzamiento reciente del propio motor de búsqueda impulsado por IA de Microsoft, se encuentra una postura totalmente distinta. “Hola de parte de Bing, en lugar de hacer clic en los enlaces, podemos hablar de cualquier cosa que te despierte curiosidad”.
Esta dinámica ha provocado, por supuesto, que el tráfico hacia los sitios web de noticias caiga en picado. Los principales periódicos analizados por Comscore registraron caídas superiores al 45 por ciento de media, a medida que la carrera de la IA se ha intensificado a lo largo de estos últimos cuatro años. Los editores de noticias globales encuestados por el Instituto Reuters se están preparando para un futuro en el que las experiencias generativas de búsqueda amenazan con diezmar el tráfico de búsqueda restante.
Bill Gentile: “El periodismo es una manera de ser, no un trabajo”Ante esta amenaza existencial, algunos editores han decidido que el mejor camino a seguir es negociar acuerdos de licencia con las empresas de IA. Estos editores argumentan que es mejor asegurar algunos ingresos ahora, incluso si los términos no son los ideales, en lugar de librar una batalla legal costosa e incierta contra gigantes tecnológicos multimillonarios. Lo ven como una forma pragmática de financiar sus salas de redacción a corto plazo.
Respetamos esa elección. Cada organización de noticias debe tomar las decisiones que considere necesarias para sobrevivir. Pero también debemos mirar lo que estos acuerdos representan en realidad. Por lo que se ha informado, estos convenios suelen ser de un tamaño modesto, representando una fracción minúscula de los miles de millones que se invierten en infraestructura de IA. Más importante aún, a menudo exigen que los editores renuncien a derechos fundamentales, otorgando esencialmente una bendición legal a los productos de sustitución que, en última instancia, socavarán sus modelos de negocio a largo plazo. Es, en el mejor de los casos, una curita temporal sobre una herida estructural.
Por esta razón, The New York Times, junto con otras organizaciones de noticias, eligió un camino diferente: el camino de la acción legal. Nuestra demanda no busca únicamente proteger nuestro propio trabajo; se trata de establecer un precedente legal claro de que las leyes de propiedad intelectual se aplican a la era digital y a la inteligencia artificial. Se trata de proteger el ecosistema mismo del periodismo original.
Tu derecho a saber: ¿por qué el periodismo y el acceso a la información son más importantes que nunca?Las empresas tecnológicas argumentan que obligarlas a pagar por los datos asfixiará la innovación. Advierten que si se ven atadas por restricciones de derechos de autor, el mundo occidental perderá la carrera de la IA frente a regímenes autoritarios como China, donde se ignoran los derechos de propiedad intelectual.
Este argumento es una distracción peligrosa. La innovación nunca ha requerido del robo. La economía creativa estadounidense -desde Hollywood hasta Silicon Valley, desde Nashville hasta Nueva York- ha prosperado precisamente porque contamos con sólidas protecciones de propiedad intelectual que incentivan a las personas a crear, invertir e innovar. Abandonar esas protecciones no nos hará más fuertes frente a la competencia internacional; debilitará los cimientos culturales y económicos mismos que hacen que nuestra sociedad sea vibrante y libre.
Si las empresas de IA pueden permitirse pagar miles de millones por microchips, centros de datos y salarios ejecutivos, pueden permitirse pagar por la materia prima esencial que hace que sus productos sean inteligentes y confiables.
Si permitimos que los cimientos económicos del periodismo sean desmantelados sistemáticamente por una nueva ola de disrupción tecnológica, no solo perderemos organizaciones de noticias. Perderemos nuestra base compartida de hechos
Despertar colectivo
Lo que necesitamos ahora es un despertar colectivo en toda nuestra profesión. Durante demasiado tiempo, las organizaciones de noticias han permitido que las plataformas tecnológicas dicten los términos de nuestra relación. Aceptamos la falsa promesa de la web abierta, donde nosotros aportábamos el contenido y ellos se quedaban con las ganancias, dejándonos con un tráfico volátil que podía ser apagado por un capricho algorítmico. No podemos cometer el mismo error con la inteligencia artificial.
Debemos utilizar todas las herramientas a nuestra disposición -acciones legales, la defensa pública y la negociación colectiva donde esté permitida- para exigir un intercambio de valor justo y sostenible. Los gobiernos también tienen un papel crucial que desempeñar. Los reguladores deben mirar más allá de la exageración publicitaria de la IA y hacer cumplir las leyes existentes de derechos de autor, antimonopolio y protección al consumidor. Si es necesario, deben crear nuevos marcos para garantizar que los creadores de propiedad intelectual reciban una compensación justa.
Hostilidad hacia la prensa: Las palabras importan*Permítanme concluir volviendo a la razón por la que esto importa tanto. El periodismo original es una labor costosa, difícil y, a menudo, peligrosa. Requiere enviar reporteros al terreno, hechos verificados y valentía editorial. Es el combustible que alimenta a una ciudadanía bien informada, y una ciudadanía bien informada es la piedra angular de cualquier democracia funcional.
Si permitimos que los cimientos económicos del periodismo sean desmantelados sistemáticamente por una nueva ola de disrupción tecnológica, no solo perderemos organizaciones de noticias. Perderemos nuestra base compartida de hechos. Perderemos la rendición de cuentas de los poderosos. Perderemos la verdad.
No podemos permitir que eso suceda. Debemos defender el valor de nuestro trabajo, el futuro de nuestra profesión y la salud de nuestras sociedades.