La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, no formará parte de la comitiva oficial que acompañará al presidente Javier Milei al tradicional Tedeum en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, el día de hoy. “La invitación al Tedeum del 25 de Mayo la cursa formalmente la Secretaría General de la Presidencia a través del área de ceremonial. La vicepresidenta de la Nación no ha sido invitada”, confirmaron de manera tajante a través de un comunicado emitido desde la Presidencia del Senado, dejando al descubierto la magnitud de la grieta interna.
La exclusión de la titular del Senado del esquema de la ceremonia patria y de todas las actividades posteriores no fue una omisión casual, sino una determinación directa de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
El cronograma oficial de la jornada patria indica que a las 9.40, el Presidente de la Nación y sus ministros saldrán de la Casa Rosada para cruzar la histórica Plaza de Mayo con destino a la Catedral Metropolitana. En ese recinto, se dará inicio a la tradicional celebración religiosa del Tedeum a partir de las 10, consolidando una foto oficial firmada por la notable ausencia de la vicepresidenta.
Después de la tradicional ceremonia religiosa, el Presidente regresará a la Casa Rosada para reunirse con su gabinete, en lo que será la antesala de una nueva reunión de la mesa política, el día siguiente.
Esta distancia política y personal entre Javier Milei y Victoria Villarruel viene experimentando un proceso decreciente que parece haber alcanzado un punto de no retorno. La profundización de este quiebre ya había quedado expuesta ante la mirada pública en el Tedeum del año pasado, momento desde el cual las diferencias de criterio y la falta de sintonía fina entre los dos principales integrantes de la fórmula presidencial no han hecho más que ampliarse de manera irreversible.
Sin confrontar
Lejos de optar por confrontar abiertamente o profundizar la polémica tras conocerse la noticia, Victoria Villarruel utilizó sus redes sociales para enviar un mensaje sugestivo de carácter institucional y espiritual. En sus cuentas oficiales, la mandataria publicó una declaración centrada en los conceptos de “fortaleza, unidad y paz”, evitando deliberadamente hacer cualquier tipo de referencia explícita al Tedeum del 25 de Mayo por la controvertida decisión del Gobierno Nacional de excluirla del evento.
Chocolate patrio, izamiento y Tedeum: los actos en Tucumán“Bajo la mirada de la Virgen, le pedí que cuide a nuestra Patria y que fortalezca nuestra fe en tiempos difíciles, encontrando, bajo su amparo, fortaleza, unidad y paz”, escribió el titular de la Cámara Alta. El texto, redactado con un tono moderado pero de fuerte impronta simbólica, buscó tender un puente hacia la concordia social en medio del pico de tensión política con la Casa Rosada y tras confirmarse que no compartiría el estrado principal con el resto de los ministros del Gabinete.
Advertencia
Por su parte, la Iglesia Católica no se mantuvo ajena al clima de hostilidad política y, en la previa de la ceremonia, envió un mensaje contundente al Poder Ejecutivo advirtiendo seriamente sobre los peligros de la intolerancia. Fue el propio Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Jorge García Cuerva, encargado de presidir la misa tradicional, quien alertó de manera pública sobre las constantes descalificaciones que se replican socialmente ante la expresión de opiniones divergentes en el debate público.
Durante la homilía de la misa previa en la Catedral Metropolitana, García Cuerva citó las escrituras para reflexionar sobre la convivencia: “Tres veces, San Pablo insiste con este concepto de la diversidad. Diversidad de dones, diversidad de ministerios, diversidad de actividades, pero proceden todos de un mismo Espíritu. Es decir, por un lado, nos insiste San Pablo con la diversidad, y por otro lado, nos insiste con la comunión”, remarcó el prelado, sembrando un llamado a la cohesión de los distintos sectores.
Finalmente, el Arzobispo de Buenos Aires pronunció palabras de fuerte repercusión política: “Creo que justamente son palabras muy actuales en el contexto que vivimos. Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia. Qué difícil es poder respetar y hablar de diversidad en tiempos de rechazo de todo el que piensa distinto. Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos un poco dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión o pensamiento contrario”. Aunque no hubo alusiones directas a la situación de Villarruel, la prensa interpretó las declaraciones como un mensaje elíptico ante las recientes descalificaciones gubernamentales a opositores y periodistas, sumando una nueva capa de complejidad al 25 de Mayo.
Aunque García Cuerva no hizo referencias directas se trata de un mensaje elíptico al Gobierno, luego de las múltiples descalificaciones del Presidente a la prensa y a dirigentes de la oposición.