La temperatura normal en un gato tiende a ser mayor que la de un ser humano. Por eso es habitual sentirlos siempre como fuentes de calor. Su temperatura promedio debe oscilar entre los 38 °C y los 39,2 °C. Para saber si algo está fuera de lugar, prestar atención puede arrojar algunos indicadores.

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Estos tips aplican para gatos adultos. Un gato pequeño, sobre todo en sus tres primeras semanas de vida, no es capaz de regular su propia temperatura, por lo que tiende a la hipotermia. Si un gato no está en su punto justo, mostrará algunos cambios de comportamiento ante los que es fundamental tomar medidas.

  • Postura del pan
  • Lugares cálidos
  • Demanda de cariño

Un mito difundido sobre la temperatura de los gatos

Existe la creencia de que tocar las orejas de tus gatos sirve de referente para conocer si su temperatura corporal está regulada o no. En realidad, no es un buen método para determinar si tiene frío. Estos son lugares que tienen poco pelo y, por ende, poca cobertura. Las orejas se pueden enfriar muy fácilmente sin que necesariamente el animal esté padeciendo frío.

Los síntomas alarmantes sobre la temperatura corporal de los gatos son, en cambio, los temblores, escalofríos y debilidad o letargo. Un gato inmóvil y frío puede estar padeciendo una hipotermia, una condición que si no se regula en el corto plazo puede generar un desenlace fatal.