Dormir ocho horas, alimentarse bien y hacer ejercicio no siempre alcanza para sentirse con energía. Muchas personas experimentan agotamiento constante incluso cuando mantienen hábitos saludables y no presentan problemas físicos evidentes.
Qué hacer si te despertás en mitad de la noche y no podés volver a dormirSegún especialistas en salud y descanso, el cansancio no siempre tiene un origen físico. Existen distintos tipos de fatiga que pueden afectar el bienestar diario y provocar sensación de desgaste mental, emocional o social. Identificarlos puede ser clave para recuperar la vitalidad y mejorar la calidad de vida.
Los tipos de fatiga que muchas personas pasan por alto
La médica especialista en medicina interna Saundra Dalton-Smith explica que el agotamiento puede manifestarse de diferentes maneras y no limitarse únicamente al cansancio corporal o mental.
Entre las formas más frecuentes aparecen la fatiga emocional, sensorial y social, tres tipos de desgaste que suelen pasar desapercibidos en la rutina cotidiana.
- Fatiga emocional
Especialistas indican que puede afectar especialmente a personas que intentan complacer a los demás o sostener una imagen profesional todo el tiempo, incluso en contextos de presión laboral o personal.
La fatiga emocional puede dificultar la conexión con otras personas y generar sensación de saturación interna.
- Fatiga sensorial
Algunas señales frecuentes son la ansiedad, la irritabilidad o sobresaltarse fácilmente ante sonidos o vibraciones del teléfono.
- Fatiga social
Los expertos recomiendan identificar qué vínculos aportan energía positiva y cuáles generan agotamiento constante para poder equilibrar mejor la vida social.
Cómo recuperar la energía y prevenir el agotamiento
Especialistas en descanso aseguran que recuperar energía no implica únicamente dormir más o tomarse vacaciones. También es importante incorporar pausas y momentos de recuperación dentro de la rutina diaria.
Entre las recomendaciones más habituales aparecen:
- Dormir entre siete y nueve horas por noche.
- Mantener una alimentación equilibrada.
- Realizar actividad física regularmente.
- Reducir la exposición constante a pantallas y notificaciones.
- Dedicar tiempo a vínculos positivos.
- Incorporar pequeños momentos de descanso durante el día.