Bajo la Cordillera de los Andes, entre los campos de cerezas, frutillas y frambuesas se encuentra Los Antiguos, una localidad ubicada en un valle de leyenda. Allí, las extensiones de verde se mezclan con las tonalidades cristalinas de un espejo de agua inmenso, uno de los más grandes de Sudamérica, sobre su margen sur. Los picos nevados custodian plantaciones y pintorescas chacras en este pueblo santacruceño.

“El Lago de los Cisnes”, en el club Floresta: patinadores y bailarines en una puesta distinta

El Lago Buenos Aires tiene una superficie total de 2240 km cuadrados, cuya extensión es compartida con Chile, donde recibe el nombre de General Carrera. Su profundidad alcanza los 590 metros y es una de las maravillas que alberga este rincón del sur del país. A unos considerables 893 km de Río Gallegos se sitúa la pequeña villa, que destaca por una naturaleza avasallante. Este espejo lacustre es el segundo más grande de Sudamérica, después del Titicaca.

Más allá de la inmensidad azul, el encanto de Los Antiguos reside en sus detalles: el sonido del agua recorriendo los característicos canales de riego que nutren la tierra y el aroma dulce de las frutas finas que le dieron el título de Capital Nacional de la Cereza. Caminar por la Avenida 11 de Julio es sumergirse en un jardín infinito donde los canteros florecidos compiten en belleza con la avifauna local. En el cielo y en las orillas, el desfile de flamencos, cisnes de cuello negro y garzas transforma el paisaje en una postal viva de la Patagonia profunda.

¿Qué hacer en Los Antiguos?

Para quienes buscan conectar con la producción local, las chacras abren sus puertas permitiendo recorrer las hileras de cerezos y arbustos de frambuesas. Allí, el trabajo artesanal se transforma en dulces, mermeladas y licores. Pero la aventura no termina en la mesa; los miradores Uendeunk y Jeinimeini ofrecen balcones naturales para dimensionar la magnitud de este valle, mientras que la Reserva Urbana Laguna de los Juncos se presenta como el refugio perfecto para el avistaje de aves y la contemplación silenciosa.

La ubicación estratégica del pueblo también invita a cruzar fronteras. Apenas una pasarela sobre el río Jeinemeni separa a esta villa de la localidad chilena de Chile Chico, permitiendo un intercambio cultural constante en este rincón del noroeste santacruceño. Ya sea practicando pesca deportiva de truchas y salmones en las aguas del lago, o explorando el área "La Ascensión" del Parque Nacional Patagonia, Los Antiguos se conforma en un oasis de microclima donde la aridez patagónica se rinde ante el verde exuberante.