El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que la ofensiva contra el régimen islámico de Irán “no ha terminado” y advirtió que todavía quedan objetivos vinculados al programa nuclear iraní que deben ser neutralizados.
“La ofensiva no ha terminado, porque aún queda material nuclear, uranio enriquecido, que tiene que ser retirado de Irán. Todavía hay instalaciones de enriquecimiento que deben ser desmanteladas”, afirmó en una entrevista con el programa 60 Minutes, de la cadena CBS.
Netanyahu sostuvo que Israel ya logró debilitar una parte importante de la capacidad nuclear iraní, aunque remarcó que la tarea aún está incompleta. “Hemos degradado gran parte, pero todo eso sigue ahí y queda trabajo por hacer”, señaló. Consultado sobre cómo podría retirarse ese material, respondió de manera tajante: “Se entra y se saca”.
En medio de esa escalada, Irán envió este domingo su respuesta a la última propuesta de Estados Unidos (EEUU) para poner fin a la guerra en Medio Oriente. Según informó la agencia estatal IRNA, Teherán remitió su contestación “a través de un mediador paquistaní”, aunque no trascendieron detalles oficiales sobre el contenido del mensaje.
De acuerdo con distintas fuentes, la respuesta iraní plantea que una primera etapa de las negociaciones se concentre en poner fin al conflicto regional y en garantizar la seguridad marítima, en un contexto de máxima tensión en una de las rutas comerciales más sensibles del mundo.
En ese escenario, Corea del Sur informó que la explosión registrada el pasado 4 de mayo en el buque HMM Namu, operado por una naviera surcoreana en el estrecho de Ormuz, fue provocada por el impacto externo de un objeto volador no identificado.
“Como resultado de la investigación, se confirmó que el 4 de mayo un objeto volador no identificado impactó la popa del HMM Namu. Existe, no obstante, una limitación para determinar con precisión el tipo exacto y el tamaño físico del objeto”, señaló el Ministerio de Exteriores surcoreano en un comunicado, consignó la cadena DW, con base en agencias internacionales.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había atribuido previamente el hecho a un ataque iraní, una acusación que Teherán rechazó de manera categórica. Mientras tanto, la combinación de advertencias militares, gestiones diplomáticas y nuevos incidentes en el estrecho de Ormuz mantiene abierta la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.