“Lo que logré ver cuando ayudé a sacar al niño en camilla fue que no tenía casco, usaba una bicicleta visiblemente vieja, con un cuadro que no se usa y que los frenos no estaban en buenas condiciones”, dijo Leandro “Rama” Troncoso, profesor de ciclismo en “Rama Team”, una escuela para niños y adolescentes. El instructor estuvo en las sendas de Horco Molle cuando la ambulancia ya había llegado para asistir a Benjamín Olariaga, el niño de 12 años que sufrió un accidente en la zona el jueves pasado.
Troncoso aclaró que no presenció la caída, pero sí colaboró en el rescate. “Ingresé al sector de la senda cuando ya estaba la ambulancia. No sé cómo fue el accidente, pero vi la curva donde él cayó. Aparentemente, fue de frente a unos árboles. Probablemente, quedó atrapado al no poder doblar bien. Según mi experiencia, todo ocurrió porque la bicicleta no era adecuada para hacer la actividad. No fue exceso de velocidad”, explicó.
Según su conocimiento, el accidente no habría ocurrido en uno de los sectores más complejos de Horco Molle: “No fue exactamente en Lado B. Fue en la parte final de El Gomero, donde se bifurcan y se juntan todas estas sendas”, sostuvo.
No es solo andar en bici
La diferencia entre salir a pedalear y practicar descenso en montaña es central para entender los riesgos de la disciplina. Troncoso lo definió con claridad. “El descenso y el mountain bike son dos cosas muy diferentes. El mountain bike es una disciplina en la cual la subida es también la bajada. Pero las bajadas no son tan pronunciadas y no es tan complejo como el descenso”, explicó. Hacer descensos implica otra preparación y otro equipamiento: “Tiene mayor complejidad. Las bicicletas que se utilizan son distintas, tanto las suspensiones como los cuadros son diferentes, las geometrías son otras. Es un riesgo más grande el que se asume”, afirmó.
“Con asistencia respiratoria y en estado crítico”: cómo es la situación del niño accidentado en Horco MolleAle Rodríguez, rider y competidor de descenso y enduro en bicicleta, coincidió en que es un deporte extremo y con requerimientos específicos para emprender la actividad. También explicó que la preparación empieza antes de llegar a la senda. “Lo primero que debo saber antes de iniciar es si el lugar adonde estoy yendo es solamente para el uso de la disciplina del descenso. Ahí radica la gran diferencia entre una senda de paseo y una senda de descenso, que requiere otros cuidados”, señaló.
También comparó la revisión de la bicicleta con la de un auto antes de salir a la ruta. “Cada vez que voy a salir de mi casa chequeo que tanto la bici como los elementos de seguridad estén en óptimas condiciones. Eso da seguridad”, dijo.
Troncoso explicó que no existe una edad única para empezar, pero sí una condición básica: no hacerlo solo. “No hay una edad óptima para hacer este deporte. Hay que tener precaución. No se debe ir solo. Entre dos o tres meses, tranquilamente una persona puede, con una frecuencia semanal de dos días, lograr ingresar a una senda de estas sin asumir suficientes riesgos como para poder tener un accidente”, sostuvo.
Sigue en estado crítico el niño que se accidentó con su bicicleta en las sendas de Horco MolleEl problema aparece cuando alguien sin experiencia no logra medir la dificultad. “No hay específicamente un análisis o un cartel que te diga ‘por acá sí’ o ‘por acá no’, o que marque la dificultad. No existe”, advirtió.
Rodríguez planteó otro riesgo: afectar a otros deportistas. “Si alguien sin experiencia entra a una senda técnica y tiene mucha suerte, no se va a caer. Pero también puede circular a muy baja velocidad y eso puede provocar un accidente con otro piloto. Siempre se debe ser responsable por el otro”, explicó.
Según el competidor, Lado B es un circuito que se hizo popular este último tiempo porque hay grupos que lo trabajan con palas. “Arman saltos y curvas, lo cual es bueno porque eso hace que los circuitos sean más seguros que un circuito virgen y desprolijo. Por Lado B no deberían subir bicicletas pedaleando. Entonces, es ideal para el que quiere bajar porque circula más seguro, con menos probabilidad de encontrarse con gente a contramano. Es un camino técnico y el más rápido. La senda está a metros de la avenida Perón. Tiene acceso cualquiera, con cualquier tipo de bicicleta, lo cual también lo hace más peligroso”, explicó.
Redes sociales
Ambos entrevistados señalaron que las redes sociales influyen en los adolescentes que se acercan a estas disciplinas. Troncoso apuntó a la búsqueda de adrenalina. “Lo que absorbe a los chicos y adolescentes es la adrenalina. Hoy el deporte está muy consumido por las redes, se ven muchos videos, saltos, bajadas y subidas. La adrenalina de experimentar eso que ven los lleva a intentarlo”, dijo.
Rodríguez habló de un “arma de doble filo”. “Está bueno que la gente descubra el deporte porque es hermoso. Pero en las redes, no se dimensiona el riesgo”, expresó.
Concientizar
Los consejos se repiten entre quienes conocen la disciplina: casco, bicicleta en condiciones, frenos, transmisión, ruedas, guantes y gafas adecuadas. “Para cualquier tipo de circulación el casco es de uso obligatorio”, afirmaron.
Rodríguez fue más tajante: “Veo muchos chicos sin protecciones y me preocupa. Les digo que no anden sin casco. Trato de darles una mano, regalo elementos como rodilleras, cascos y ropa porque es un deporte caro. Trato de hacer lo que más pueda por concientizar sobre los riesgos. Entiendo que no todo el mundo puede comprar un casco, pero si no se puede, no se debería practicar porque es indispensable. Está en juego la integridad física y la seguridad, no el desempeño deportivo”, sostuvo.
El competidor remarcó que Tucumán tiene una tradición fuerte en descenso: “Es un deporte hermoso pero caro, requiere cuidados y entrenamiento, y que está creciendo mucho. Tucumán es cuna de descensistas de buen nivel en el país”, afirmó y luego cerró: “El chico que anda haciendo locuras en bici, sin protecciones, no es rider, no es biker. Es un chico con bici nada más”.