La vicepresidenta Victoria Villarruel quedó envuelta en una nueva polémica tras utilizar la palabra “cascada” en una publicación en la red social X, en medio del avance de la causa por presunto enriquecimiento ilícito que investiga al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
El mensaje fue publicado este lunes, cuando la titular del Senado respondió a una seguidora que le había pedido un saludo de cumpleaños. “¡Feliz cumpleaños atrasado! ¡Que tengas una cascada de éxitos este año!”, escribió Villarruel. La elección del término no pasó inadvertida: se produjo el mismo día en que el contratista Matías Tabar declaró ante la Justicia y mencionó, entre otras refacciones, la construcción de una cascada en la vivienda de Adorni.
El testimonio de Tabar se dio en los tribunales de Comodoro Py, donde permaneció entre las 10.30 y las 13.30. Su declaración fue filmada y contó con la presencia del fiscal Pollicita y del abogado defensor del funcionario, Matías Ledesma.
Según fuentes judiciales, el contratista afirmó que el jefe de Gabinete le pagó U$S 245.000 en efectivo por la remodelación de la casa ubicada en el country Indio Cua. Los trabajos incluyeron pisos, paredes, muebles de cocina, artefactos de baño y diversas mejoras estructurales.
Entre las obras detalladas figuran revestimientos, la construcción de un quincho, una pileta de natación con mosaico travertino y una cascada en el jardín. También se renovó la entrada de la galería y se colocaron cerramientos de PVC.
Tabar aportó facturas, registros de gastos en materiales y mobiliario, además de videos que documentan el avance de la obra. La contratación, según su declaración, se habría acordado el 14 de septiembre de 2024, fecha que recordó por coincidir con una fiesta de su pueblo. Si bien existió la intención de firmar un presupuesto, finalmente no se habría concretado.
El presupuesto inicial era de U$S 128.150, aunque luego se descontaron trabajos previstos, como carpintería de PVC y un grupo electrógeno a gas, lo que redujo la base a U$S 85.050. A ese monto se le sumó la remodelación de la pileta por unos U$S 9.000, por lo que el cálculo inicial aceptado rondaba los U$S 94.000. La obra se extendió durante ocho meses.
Sin embargo, una planilla entregada por el propio Tabar en la causa fija el monto final en U$S 245.929. Ese documento detalla cada erogación y permite reconstruir el crecimiento del proyecto a lo largo del tiempo, con entregas parciales de dinero en distintas etapas.
Entre los rubros más significativos aparecen las aberturas premium, con un costo cercano a U$S 33.000, y pedidos de carpintería a medida que en conjunto superaron los U$S 40.000. En el exterior, las intervenciones en el sector de la pileta, que incluyeron rediseño, revestimientos y equipamiento, demandaron más de U$S 13.800, a lo que se sumaron sistemas de climatización del agua, la construcción de la cascada y accesorios para un espacio de relajación.
El nivel de detalle de la planilla, junto con el material fotográfico y audiovisual presentado, permitió a los investigadores dimensionar el alcance de las refacciones realizadas en la propiedad.
En paralelo, la publicación de Villarruel generó repercusiones en redes sociales. Muchos usuarios interpretaron el uso de la palabra “cascada” como una referencia indirecta al caso y respondieron con imágenes de Adorni, amplificando la polémica.