La Capital tiene un total de 4.807 manzanas, 10.321 cuadras de calzadas y aproximadamente 20.000 cuadras de veredas (si se cuentan ambos lados de la cuadra). La cifra no es exacta porque hay sectores donde no hay veredas, como por ejemplo en las 1.048 cuadras de ripio, ya que no pueden hacerse aceras donde por lo menos no existan cordones cuneta.
Según cifras que mostró el hasta hace días secretario de Obras Públicas del municipio, Luis Lobo Chaklián, en la presentación del diagnóstico como punto de partida para la elaboración del nuevo Código de Planeamiento Urbano (CPU), existen además 8.044 cuadras pavimentadas y 1.230 con cordón cuneta. Lobo Chaklián dejó esa función para abocarse exclusivamente al diseño del nuevo CPU.
Cuando se lanzó el programa “Veredas Sanas”, hace poco más de un año, el funcionario afirmó que habían relevado unos 88.000 metros cuadrados de veredas en mal estado (casi nueve manzanas completas), sólo dentro de las cuatro avenidas. En este sector, que se denomina “área central”, hay 269 manzanas, 604 cuadras, y 1.076 de veredas.
Durante la gestión municipal anterior, el entonces secretario de Obras Públicas, Alfredo Toscano, había explicado que “en muchas oportunidades, las empresas de servicios que rompen las veredas para hacer arreglos esgrimen que no las reparan porque no pueden conseguir las mismas baldosas que tenían antes de romper. Lo cual es cierto: a veces son pisos que ya no se hacen. O no pueden estar buscando cinco o seis baldosas de cada tipo. Es por ello que estamos elaborando un proyecto de ordenanza que luego deberán tratar los concejales. El objetivo es establecer que, de ahora en más, habrá un solo tipo de baldosas para el área ubicada dentro de las cuatro avenidas. De esta manera, uniformaremos el piso de las aceras céntricas”.
Tendencia
Esta tendencia de uniformar veredas es mundial, incluso en ciudades argentinas como Rosario y en CABA. En la capital argentina la ciudad se hizo cargo de las veredas de gran parte del microcentro y de lugares neurálgicos, turísticos o históricos. En Rosario, de a poco, también avanzan en este sentido.
Por una cuestión de costos la idea de Toscano no prosperó, salvo en las 16 cuadras de semipeatonales que se hicieron (32 de veredas), además de las seis cuadras de peatonales céntricas que ya existían y la semipeatonal de Buenos Aires primera cuadra.
Al proyecto de semipeatonalización del microcentro le faltaron realizar siete cuadras más: Maipú (cinco), desde 24 de Septiembre hasta Santiago; Congreso (uno), desde San Lorenzo a Las Piedras; y Muñecas (uno), desde Córdoba hasta San Juan. En una segunda etapa también se proyectó semipeatonalizar cinco cuadras de Junín, desde 24 de Septiembre hasta Santiago.
El 15% de las consultas a traumatólogos se debe a caídas en la calleEn una conversación con LA GACETA, la intendenta Rossana Chahla, explicó que el plan de continuar con las semipeatonales sigue vigente, pero que en este momento hay otras prioridades, como ampliar y mejorar los canales de desagües pluviales, que son trabajos muy costosos. “Una cuadra de semipeatonal (con todas las obras que van bajo tierra, no sólo lo que queda a la vista) cuesta U$S600.000 y ahora no podemos afrontar ese gasto; ojalá que algún día podamos”, anheló Chahla.
Entre las ventajas que tiene uniformizar las aceras, a cargo del municipio, figuran las de asegurar que los materiales sean los indicados, continuar una misma línea estética y garantizar su fácil reposición luego de roturas.
Más accesibilidad
“Queremos incorporar el tema de veredas en el nuevo CPU, no sólo que exista una normativa que diga qué se puede hacer y qué no, garantizar la accesibilidad, dónde puede haber árboles y dónde no, cómo resolvemos la sombra en las veredas muy angostas, hoy existen varias alternativas, y proyectar que las veredas sean más anchas en el futuro y ampliar las que tengan espacio, y hay varios casos posibles en la ciudad”, opinó la directora de Planificación Urbanística, Guadalupe Rearte.
La funcionaria reconoció que es un problema serio las roturas que realizan las empresas de servicios y que no pueden reponerse, se mostró a favor de la uniformidad que aplican otras ciudades, pero aclaró que la Municipalidad no tiene presupuesto para cambiar todas las aceras de la ciudad, excepto lo que se está haciendo con el programa “Veredas Sanas”, al cual elogió.
“La gente se puede caer”: el video de Rossana Chahla por las veredas que se volvió viralAl respecto, la directora de ese programa, Josefina Ocampo, informó que por este medio ya se repararon 30.000 metros cuadrados de veredas, que son aproximadamente 1.000 vecinos.
“Trabajamos en el área central pero también en la periferia, pero sólo tenemos cuatro cuadrillas y las tareas son enormes. El sistema no es el mismo para personas que tienen poder adquisitivo para comprar los materiales, como en barrio Norte, que en los barrios más vulnerables, que no tienen esa posibilidad. En un caso los vecinos pagan los materiales y en los otros lo hace el municipio y la mano de obra siempre está a cargo de la Municipalidad”, dijo Ocampo, y contó que los costos son bastante altos. Un metro cuadrado para una vereda de hormigón con tramas, como el que se hizo en el complejo Ledesma, cuesta $30.000 y se encarece si lleva mallas metálicas u otros materiales, como cuando hay ingreso de vehículos.
La funcionaria destacó que la prioridad es mejorar la accesibilidad y por eso se están construyendo muchos vados (rampas) y que se trabaja en coordinación con otras áreas, como la Dirección de Arbolado, cuando hay árboles que deben sacarse o podarse, o la Dirección de Alumbrado, cuando hay postes de luz, entre otras reparticiones.
Medio millón de personas camina cada día en el Gran Tucumán, pero las veredas son un caos“Algunas personas me dicen que no hay tantos discapacitados y la realidad es otra, es que no salen tanto porque no tienen veredas en condiciones, vados suficientes o acceso al transporte público”, y recordó que “muy pocos ómnibus tienen el piso de acceso más bajo, aunque también es cierto que algunos no pueden porque los rompen en los lomos de burro o en los baches grandes”.
Por último, comentó que la zona sudeste de la Capital es una de las que tiene la mayor cantidad de veredas rotas (de El Bajo hacia el sur), en general porque son baldosas viejas que se fueron deteriorando o que rompieron empresas de servicios que no repusieron.