El intendente de Yerba Buena, Pablo Macchiarola, puso en el centro de la agenda pública la urgente necesidad de reformar la Ley de Coparticipación Provincial N° 6316. Junto al diputado nacional Mariano Campero y legisladores provinciales como Manuel Courel y Agustín Romano Norri, el jefe comunal calificó la normativa vigente como “vieja”, señalando que sus criterios de distribución datan de principios de los años 90. Para Macchiarola, este esquema normativo ha quedado totalmente desactualizado frente a las transformaciones demográficas de Tucumán, dejando a su ciudad en una situación de desventaja estructural.

La argumentación del intendente se apoya en el crecimiento exponencial de Yerba Buena, que hoy se consolida como la tercera ciudad más poblada de la provincia, con casi 100.000 habitantes. Macchiarola busca “tecnificar” el debate, alejándolo de la retórica partidaria para centrarse en parámetros objetivos como la densidad poblacional y la creciente demanda de servicios. El intendente enfatizó que el municipio hoy asume responsabilidades que no existían hace tres décadas, tales como el mantenimiento de un sistema de seguridad propio y la atención de salud a gran escala en el centro Ramón Carrillo.

Asimetrías

Un punto crítico del reclamo reside en las asimetrías del reparto actual y la exclusión de tributos clave en la masa coparticipable. En diálogo con LG Play el intendente advirtió que Yerba Buena ocupa EL décimo primer puesto en un ranking de distribución entre diecinueve municipios, a pesar de que existen jurisdicciones con apenas un tercio de su población que reciben fondos superiores. Además, señaló que recursos significativos como Ingresos Brutos -que representan el 85% de la recaudación provincial- y las moratorias anuales no se distribuyen equitativamente hacia las intendencias, profundizando el desbalance financiero.

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El impacto económico de este desfasaje se traduce en cifras de alarma para la administración local. Macchiarola denunció una reducción real en la capacidad de compra del municipio, producto de un Pacto Fiscal que sÓlo aumentó un 18,5% frente a una inflación interanual del 30%. Según los cálculos oficiales, esta brecha representa una pérdida de casi 1.000 millones de pesos en un sólo semestre, lo que equivale, de manera gráfica, a la imposibilidad de ejecutar unas veinticinco cuadras de pavimento de concreto que los vecinos exigen con urgencia.

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Finalmente, el planteo por los fondos públicos está intrínsecamente ligado al futuro político del espacio liderado por Macchiarola y Campero. El intendente proyecta un bloque con fuerte vocación de protagonismo para el próximo año electoral, con el objetivo de presentar candidaturas competitivas en las 93 comunas y disputar la gobernación de Tucumán. Aunque reafirmó que su prioridad inmediata es la gestión diaria hasta fin de año, dejó en claro que su equipo ya trabaja en la construcción de un volumen político amplio para ser protagonistas directores en los comicios venideros.