Suave y circular, el pan árabe es una de esas creaciones que, traídas del Mediterráneo y el Medio Oriente, deleita los paladares con su consistencia amable y su versatilidad para incorporarla en recetas que van más allá de las comidas árabes. Desde sándwiches rellenos hasta para dipear, este pan es ideal para acompañar las preparaciones y con una pequeña vuelta en los ingredientes, puede ser también una comida nutritiva y mucho más saludable.

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Aunque pocas veces asociamos el pan con términos nutritivos, lo cierto es que con un pequeño cambio en la preparación podemos hacer que los antes carbohidratos refinados, bajos en fibras y altos en niveles de azúcar sean reemplazados harinas de semillas como la de chía, que aporta Omega-3 y ayuda a reducir la presión arterial y disminuir el colesterol “malo”. Además ayuda a evitar picos de insulina, siendo útil para personas con diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina.

¿Cómo preparar pan árabe saludable?

Preparar este pan saludable es muy sencillo, solamente requerimos de unos pocos ingredientes que aportan más proteínas y por ende mayor saciedad. A continuación, te compartimos la hoja de ruta para realizar esta versión exprés en casa, ideal para resolver un almuerzo o cena en apenas 10 minutos.

Ingredientes

  • 4 huevos
  • 1 cucharadita de polvo de hornear
  • 1 pizca de sal
  • 4 cucharadas de yogur natural o yogur griego sin azúcar
  • 2 cucharadas de linaza molida o chía molida (opcional, para más textura)
  • Un poco de aceite para engrasar la sartén (puede ser de oliva, coco o girasol)

1. Rompemos los huevos en un bol grande y batimos con un batidor manual o eléctrico hasta que la mezcla se torne completamente homogénea. Una vez logrado este punto, se agrega el yogur natural o griego sin azúcar, continuando el batido hasta que ambos ingredientes se integren por completo. El resultado debe ser una base suave y libre de grumos.

2. Si optamos por añadir las semillas de linaza o chía para enriquecer la fibra del pan, es fundamental dejar reposar la mezcla entre 3 y 5 minutos. Este tiempo de espera permitirá que las semillas absorban parte del líquido y espesen ligeramente la masa, otorgándole la estructura necesaria para la cocción.

3. Calentamos una sartén antiadherente a fuego medio y untamos ligeramente la superficie con aceite, utilizando una brocha de silicona o papel de cocina para una distribución uniforme.