En lo que fue el cierre de la etapa testimonial del juicio por la muerte de Mercedes Kvedaras, el aire en la sala de grandes juicios se sentía cargado de una tensión que se venía acumulando desde el inicio del debate. El tribunal, integrado por los magistrados Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, había escuchado a lo largo de la mañana el testimonio de nueve testigos citados por la defensa. Pero el momento definitivo llegó pasadas las 13:00 horas.

Tras el paso del último testigo, el abogado defensor Juan Casabella tomó la palabra para confirmar lo que era una posibilidad latente: José Figueroa rompería el silencio. Bajo la condición de no responder preguntas de las partes, el imputado se levantó y caminó hacia el estrado. La escena era desoladora; frente a él, la mirada de los jueces; detrás, una sala casi vacía donde solo permanecían dos cronistas y su madre, el único sostén familiar presente en ese instante crucial.

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Visiblemente afectado, con la voz entrecortada pero decidida a soltar un mensaje que —según dijo— venía guardando, Figueroa se dirigió a los sobrevivientes de la tragedia.

El pedido de disculpas de Figueroa

"No es una declaración, sino un pedido de disculpas. Quiero hacer llegar principalmente a mis hijitos, porque por más que escuche todos estos días muchas cosas, los sigo sintiendo mis hijitos. Todos los días los extraño, los tengo en mi corazón para para siempre”, comenzó diciendo el imputado.

“Les fallé, les prometí que nunca les iba a fallar como papá, pero les fallé y hoy están solitos”, dijo con la voz entrecortada y continuó: “Rezo mucho por ellos para que puedan sanar, puedan ser felices. Rezo también mucho por la familia Kvedaras, que lamentablemente están ahora acá, pero espero que puedan tomar conocimiento de esto. Les pido disculpas de todo corazón, lo lamento tanto".

Siguiendo con el mensaje para la familia de Mercedes, Figueroa dijo que “escuchó muchas cosas feas” que piensan de él, pero apuntó que sigue teniendo el mismo cariño. "Me trataron como mi familia por 15 años. A María, a Sergio, a Manu, a Fran, a Poli y a Manolo que fue el abuelo que nunca tuve”, sostuvo.

Luego le dedicó unas palabras a Francisco, el hermano de Mercedes que se hizo cargo de la tutela de sus hijos: “A Fran y a Agus les agradezco por asumir tamaña responsabilidad de criar a mis tres chiquitos. Es una responsabilidad que asumieron con mucho amor”, expresó.

“Lo que me pasó, lo que me tocó vivir, lo que me tocó vivir… Siempre pienso, ¿por qué? ¿Por qué me pasó esto? No lo entiendo. Mer no se lo merecía. Mi familia no se merecía terminar así. La familia Kevedaras no se merecía. Mi familia tampoco", se lamentó.

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Respecto a la familia Figueroa, el imputado aclaró: "Son buena gente. Nadie se merecía pasar por esta exposición pública”.

Con respecto a su matrimonio con Mercedes, manifestó: “Fue una historia, como dijo Mer en el mensaje, inmensa. Hoy parece todo oscuro pero tuvimos  muchos años lindos. A los chicos los buscamos, los amamos, buscamos criarlos de la mejor manera”.

Con respecto a Mercedes, Figueroa dijo: “Mer fue una muy buena madre, fue una buena mujer. Me cuesta mucho creer que no esté allá afuera. Tenía virtudes y defectos, como también los tengo yo. Me quedo tranquilo en que los dos dimos lo mejor. Hasta lo último”.

“Quiero que la familia Kevedaras sepa que rezo todos los días por ellos, para que tengan fuerza y puedan sanar. Rezo para que mis hijitos puedan sanar y para que mi familia también pueda sanar. Ojalá Dios de la oportunidad a las familias de reencontrarse. Mis chiquitos también tienen abuelos, tíos, primos que los quieren mucho”, explicó.

Figueroa manifestó que no iba a hablar de los hechos ya “que no tenía más para decir”, más que lo manifestado en la primera audiencia con la reproducción de su testimonial, siete días después del crimen.

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"La escuché a Poli (hermana de Mercedes) decir que yo tengo que pagar y quiero decirle que sí estoy pagando. Estoy en un lugar que nunca en mi vida me imaginé estar, nunca pensé que yo podía terminar así mi vida. Acá estoy haciéndome responsable y desde el primer momento me hice responsable de lo que había pasado. Yo estoy pagando, pero yo soy el que tengo que pagar, no mi familia”, manifestó.

Para finalizar, volvió a dirigirse a los Kvedaras y manifestó: “Vivimos muchos momentos muy lindos, con cada uno de ellos. Me sentí hermano, me sentí hijo y me sentí nieto. Así que me llevó los mejores recuerdos de ellos. Y que Dios nos ayude a todos”.

Al finalizar, el peso de sus propias palabras pareció derrumbarlo. Figueroa regresó a su asiento junto a su defensa y, allí mismo, quebró en llanto de manera incontenible. Ante la conmoción, el tribunal dispuso un cuarto intermedio inmediato. La etapa de pruebas ha concluido; ahora, solo quedan los alegatos y el veredicto final.