Miguel Ángel Pichetto salió al cruce de la intención del Gobierno de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). El diputado nacional calificó el argumento del "ahorro económico" como una excusa “poco sólida” y advirtió que el oficialismo enfrentará un escenario legislativo adverso para modificar las reglas de juego electoral.
“No hacer elecciones también podría ser barato, pero ese no es el punto”, ironizó Pichetto. Según el legislador, el sistema actual garantiza transparencia y participación, por lo que intentar alterarlo a un año y medio de los próximos comicios es un error.
Además, recordó un detalle numérico clave que, al tratarse de una ley electoral, requiere de una mayoría absoluta (la mitad más uno de la totalidad de la Cámara), un número que, según su visión, el Gobierno está lejos de conseguir.
El experimentado legislador también puso la lupa sobre los gobernadores. Si bien muchos mantienen canales abiertos con la Casa Rosada, Pichetto estimó que las urgencias económicas de las provincias y la defensa de sus propios sistemas electorales los alejarán del proyecto oficialista. “La problemática económica coloca al Congreso en un tablero de negociación muy complejo”, remarcó.
Críticas al plan económico y nuevos armados
Más allá de la reforma electoral, Pichetto aprovechó para trazar un diagnóstico sombrío sobre la gestión económica de Javier Milei, al comparar el atraso cambiario con el plan de Martínez de Hoz. “Cuando el dólar es tan bajo y no es competitivo, produce una crisis generalizada”, advirtió.
Pese a sus recientes acercamientos con sectores del peronismo y figuras como Axel Kicillof o Guillermo Moreno, Pichetto negó estar liderando una "unificación" partidaria. Sin embargo, admitió la construcción de una propuesta nacional de centroderecha capaz de competir con el actual Gobierno, en un armado que incluye a aliados como Emilio Monzó y Nicolás Massot.