La investigación del caso de Lucila Nieva, la tucumana que fue asesinada en Estados Unidos de un disparo de escopeta en el pecho, está cargada de dudas por una sola razón: la falta de objetividad de la investigación.

La joven, de 22 años, viajó al país del norte en junio de 2024 en el marco de un programa para trabajar como niñera en Houston. A los meses conoció y se enamoró del soldado Preston Sullivan, que prestaba servicios en Fort Cavazos. Luego de casarse, la pareja decidió mudarse a la ciudad de Killeen, cercana a la base.

Cuando un soldado estadounidense es acusado de un delito, el caso no se tramita como una causa común, sino que se rige por el Código de Justicia Militar (UCMJ), un sistema especial que combina funciones judiciales y de mando dentro de las Fuerzas Armadas.

Las investigaciones suelen estar a cargo de agencias internas, como la División de Investigación Criminal del Ejército o el Servicio de Investigación Naval, que actúan como una policía judicial militar. Reúnen pruebas, toman testimonios y elaboran informes sobre lo ocurrido.

Una de las principales particularidades del sistema es que la cadena de mando tiene un rol central: el comandante de la unidad puede definir si hay mérito para avanzar con la causa y qué tipo de proceso corresponde. En los casos más graves, se convoca a un consejo de guerra, equivalente a un juicio, con fiscal, defensa y juez militar. No está contemplado que la familia de la víctima tenga intervención en el expediente.

Caso Lucila Nieva: “Es imposible que haya decidido quitarse la vida”

Este esquema fue duramente cuestionado en los últimos años, sobre todo en casos donde hubo denuncias de encubrimiento, demoras o falta de información hacia las víctimas. El femicidio de la soldado Vanessa Guillén, registrado en la base donde prestaba servicio el esposo de la tucumana, fue un ejemplo. Especialistas advierten que, pese a los cambios, el sistema sigue teniendo zonas grises. La posibilidad de que las investigaciones se desarrollen dentro del propio ámbito militar y sin control externo pleno continúa generando dudas sobre la transparencia de los procesos, especialmente en casos complejos o con derivaciones penales graves.

Inconvenientes

En el caso Nieva hubo varias situaciones extrañas. La familia comenzó a preocuparse por ella porque había perdido contacto el 20 de marzo de 2025. Los parientes le pidieron a una amiga que fuera a buscarla a su casa el 24 de marzo. Ahí se enteró de que la habían herido de un disparo y que murió el 21 de marzo. Varios días después, cuando recibieron el certificado de defunción para iniciar el trámite para repatriar su cuerpo, se enteraron de que había recibido un escopetazo. “Nos llamaron para decir que estaban investigando el caso y que efectivamente Preston estaba entre los sospechosos”, sostuvo Romina Nieva, tía de la víctima.

El caso Lucila Nieva y las similitudes con el femicidio de Vanessa Guillén

La mujer le confirmó a LA GACETA que recién el lunes una autoridad militar llamó para avisarles que se cerraría el caso porque no habían podido encontrar evidencias de lo ocurrido. “Es una vergüenza, después de un año nos avisan. Confiamos en su investigación y ahora nos dimos cuenta de que quedó en la nada”, aseguró la pariente de Lucila.

Los Nieva tienen una oportunidad para que el caso no quede impune: pueden pedir que la justicia ordinaria del estado de Texas inicie una investigación. “Tenemos que buscar un abogado que esté matriculado allí, que revise la causa, a la que nunca tuvimos acceso, e inicie una demanda. Lo vamos a hacer”, anticipó.