El consumo interno de carne vacuna registró una marcada retracción en el primer trimestre del año, con una caída de 10,0% interanual.
En total, el consumo aparente se ubicó en 512,8 mil toneladas res con hueso, lo que implicó una disminución de 56,67 mil toneladas frente al mismo período del año pasado. En este contexto, el consumo per cápita, medido como promedio móvil de los últimos 12 meses, descendió a 47,3 kilos anuales por habitante, ubicándose 3,7% por debajo del nivel registrado en marzo de 2025, según el último dato de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccara).
Menor oferta interna y exportaciones
El retroceso del consumo se dio en un escenario de mayor orientación exportadora y menor disponibilidad interna. Mientras las exportaciones del primer trimestre alcanzaron 187,4 mil toneladas res con hueso, con un incremento de 11,4% interanual, la oferta total de carne vacuna mostró una contracción que terminó impactando en el mercado doméstico.
En paralelo, los precios de la carne continuaron exhibiendo subas por encima del promedio de los alimentos. Durante marzo, el rubro carnes y derivados registró un incremento de 6,9% mensual y acumuló una suba de 55,1% en los últimos doce meses. Los aumentos se reflejaron en distintos cortes, con alzas generalizadas tanto en productos frescos como elaborados. Este comportamiento se explicó, en parte, por el encarecimiento del ganado en pie, que alcanzó niveles elevados en los últimos meses y presionó sobre los valores al consumidor.
En este contexto, los precios de los principales cortes vacunos mostraron subas significativas en términos interanuales, consolidando un proceso de recomposición de precios relativos dentro de la cadena. Este escenario contribuyó a limitar aún más la demanda interna, en un mercado ya condicionado por la pérdida de poder adquisitivo.
Por el lado de la producción, la oferta de carne vacuna se redujo en el arranque del año. En el primer trimestre se produjeron 700,19 mil toneladas res con hueso, lo que representó una caída de 5,1% interanual, equivalente a 37,5 mil toneladas menos. La menor cantidad de animales enviados a faena fue el principal factor detrás de este descenso, aunque parcialmente compensado por un mayor peso promedio de la hacienda.
La actividad frigorífica también reflejó esta tendencia. Entre enero y marzo se faenaron 2,973 millones de cabezas, un 7,6% menos que en igual período del año anterior. La menor disponibilidad de hacienda, vinculada a factores climáticos y a la reducción del stock ganadero, consolidó un escenario de oferta restringida.