Conforme avanza el tiempo, surgen nuevos conceptos y nuevos enfoques sobre el envejecimiento y, en particular, sobre los aspectos a los que hay que prestarles más atención para lograr una larga vida. En los últimos años, un concepto relevante empezó a surgir e instalarse en relación a los vínculos interpersonales y el estado mental para lograr la longevidad.

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Se trata del “thirdspan”, un concepto de punto medio que se encuentra entre el “lifespan”, entendido como esperanza de vida, y el “healthspan”, como la cantidad de tiempo transcurrido en buen estado físico y cognitivo. La gerontóloga Bárbara Waxman indicó que, en la tercera edad, el mayor predictor de salud es la calidad de las relaciones personales.

Longevidad, relaciones personales y salud mental

La gerontóloga indica que nuestro modo de envejecer no depende completamente de la genética, sino que hay mucho que está a nuestro alcance para mejorar nuestro futuro y, sobre todo, nuestra calidad de vida. Según explica, un 20% de nuestra longevidad está determinado por la genética, pero el 80% restante tiene que ver con nuestras propias elecciones y posibilidades de cuidar la salud.

Cuando se habla de “thirdspan”, se hace referencia a la etapa posterior a la adultez activa, es decir, una especie de “tercera edad”, pero con un enfoque distinto: no como una fase de declive, sino como un período que puede ser activo, saludable y con buena calidad de vida. La idea es redefinir el envejecimiento como una etapa productiva y plena.

En este contexto, el objetivo de la longevidad moderna no es solo vivir más tiempo, sino:

  • Extender el healthspan (años saludables)
  • Reducir el tiempo de enfermedad o dependencia al final de la vida
  • Llegar a ese “thirdspan” en buenas condiciones físicas y mentales

“De nuestra actitud frente al proceso de envejecimiento dependerá gran parte de las decisiones que tomemos: la motivación para el autocuidado, el modo en que vayamos construyendo nuestros vínculos, para evitar la soledad no deseada en la vejez y lo previsores que seamos en el armado de lo que denomino la ‘reserva humana’”, señala la doctora en psicología, Graciela Zarebski.