Hay recetas regionales que pueden convertirse en un auténtico comienzo de día nutritivo, reemplazando muchas veces el pan blanco que los especialistas recomiendan reducir en cantidad en la semana. Así, una preparación como el chipa puede volverse conveniente entre las opciones que se barajan para reemplazar las conocidas y populares tostadas.

Cómo reemplazar el pan en el almuerzo: dos opciones rápidas y más saludables

Aunque es originario de la cultura guaraní y típico de las zonas del litoral, este bocado puede encontrarse en gran parte de las panaderías y almacenes. Esta elaboración ancestral es demandada en ocasiones de reunión o para darse un gusto, aunque pocas personas la tienen incorporada en su ingesta matutina fuera de las regiones donde es tradicional. Sin embargo, puede convertirse en un aliado de las comidas equilibradas.

Chipa saludable: cómo prepararlo en pocos minutos en casa 

Sustituyendo por ingredientes bajos en grasas y de valor nutricional más alto, es posible comer chipa todos los días como una verdadera opción beneficiosa. Esta variante la difundió Santiago Repetto, cocinero que en redes sociales publica propuestas sencillas y más fit de las comidas del día a día.

En mínimos pasos y con pocos ingredientes es posible preparar este snack que podés tener guardado en el congelador para cuando se te antoje apenas te levantás.

Receta de chipa saludable 

La clave de esta propuesta reside en la sustitución de la materia grasa pesada (como la manteca o la grasa vacuna) por ricotta magra y aceite de coco, logrando una textura aireada y un perfil nutricional superior, ideal para quienes buscan sumar proteínas a la primera comida de la jornada.

Ingredientes

  • 250 gramos de fécula de mandioca
  • 2 huevos
  • 80 gramos de queso rallado (aproximadamente)
  • 150 gramos de ricotta magra
  • 1 cucharada de aceite de coco (o el que uses)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de polvo de hornear

1. En un bol amplio, colocá la fécula de mandioca junto al polvo de hornear y la sal. Incorporá el queso rallado, la ricotta magra y la cucharada de aceite de coco.

2. Agregá los dos huevos y comenzá a integrar todos los elementos con las manos o una espátula. La clave aquí es no amasar en exceso, sino simplemente buscar una unión homogénea. Si notás que la mezcla queda demasiado seca, podés añadir un chorrito de leche descremada para lograr la consistencia deseada.

3. Una vez que obtengas una masa consistente y que no se pegue excesivamente en las manos, formá pequeñas esferas del tamaño de una nuez.

4. Si vas a consumirlos en el momento, precalentá la Airfryer o el horno a 200°C y cocinalos por un lapso de 10 a 12 minutos hasta que estén dorados.

Un aliado para la organización semanal

Una de las mayores ventajas de esta receta, además de su aporte proteico, es su versatilidad para el llamado "batch cooking" (cocinar en lotes). Podés armar los bollitos de masa cruda y congelarlos directamente en una bolsa hermética.

De esta manera, cada mañana solo tenés que sacar un par de unidades del freezer y mandarlas al horno o freidora de aire por unos minutos.