Apenas 72 horas antes de la tragedia, una mirada "muy expresiva" y un llanto de resignación fueron las últimas señales que José Figueroa le entregó a su tío.
Entre expedientes compartidos durante veinte años y la cercanía de un lazo de sangre, Enrique Alejandro "Puma" Juncosa intentó explicar ante el tribunal lo inexplicable: cómo el hombre que "no se enojaba" terminó sentado en el banquillo de los acusados por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras.
La comparecencia del "Puma" Juncosa se consolidó, hasta el momento, como la declaración más extensa y detallada de todo el proceso judicial. Durante más de tres horas, el testigo mantuvo la atención del tribunal en un relato que solo se vio interrumpido por un cuarto intermedio, necesario ante la densidad de la información aportada y la carga emocional de sus palabras.
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Juncosa comenzó aclarando su estrecha relación con el imputado: "Soy tío carnal por vía materna, es decir, soy hermano de su madre", y añadió que es además su padrino de bautismo. La relación no era solo afectiva, sino profundamente profesional, ya que Figueroa "trabajó desde antes de recibirse de abogado... en mi estudio jurídico" durante más de 20 años.
Al describir la personalidad de Figueroa, el "Puma" fue categórico al definirlo como "una persona muy tranquila" y "realmente pacífica". Recordó incluso incidentes en el ámbito deportivo donde, a pesar de sufrir lesiones serias, nunca vio en su sobrino "una reacción airada, ni siquiera un discurso de queja ni de ofensa". Según el testigo, un socio de su estudio llegó a decir que "a José no lo vio enojarse ni en el golf", un deporte que suele poner a prueba el carácter de los jugadores.
La percepción de una "dominancia" en la pareja
Uno de los puntos más extensos de la declaración de Juncosa fue su percepción sobre Mercedes Kvedara y la dinámica del matrimonio. Aunque manifestó haber tenido una buena relación con ella, la describió como "una chica temperamental, con un carácter fuerte". El testigo no dudó en señalar que, a su modo de ver, existía una situación de "dominancia" de ella sobre él.
"Mercedes era una persona de mucha personalidad que no dudaba en plantarse, discutir", afirmó Juncosa, en contraposición de testigos que desfilaron inicialmente por el juicio. Para ilustrar esto, relató una anécdota contada por un empleado rural de su finca: "La señora mandoncita, le decía: 'Jota, vení para acá, Jota andá para allá'". Incluso mencionó un episodio de gran impacto donde el empleado escuchó a Mercedes proferir "fuertes insultos" hacia José por teléfono mientras este cabalgaba, llamándolo "pelotudo " por un problema doméstico menor, ante lo cual Figueroa reaccionó con total disposición a regresar de inmediato.
Horror en un country de Salta: la médica relató cómo halló el cuerpo de Mercedes y complicó más a FigueroaPor otro lado, destacó la dedicación de Figueroa hacia sus hijos, calificándola como "realmente impresionante", al punto de que a veces debía pedirle que moderara la presencia de los niños en el estudio jurídico porque "incomodaba un poco" la rutina de la oficina.
La actitud del imputado no pasó inadvertida durante la sesión. A diferencia de las audiencias anteriores, donde se había mostrado distante o ensimismado, a José Figueroa se lo vio notablemente más activo, manteniendo un diálogo constante con su defensa. Cada vez que Juncosa respondía a las preguntas del tribunal, Figueroa asentía con la cabeza en señal de conformidad, reforzando el relato de su tío con comentarios en voz baja al oído de su abogado, en un gesto que evidenciaba su total atención a cada detalle de la declaración.
Crisis pasadas y el "fantasma" de la exclusión
El "Puma" Juncosa también reveló un incidente de infidelidad ocurrido tiempo atrás, cuando otro sobrino le informó a José que Mercedes mantenía una relación con un profesor de gimnasia. En aquel momento, Figueroa se fue de la casa por unos días, pero lo que más le preocupaba, según el testigo, era la reacción de su familia: "Su gran obsesión en ese momento era que Mercedes... iba a quedar excluida de la familia". Finalmente, José decidió perdonar y regresar, y Juncosa aseguró que "nunca volví nunca más a hablar del tema" con él.
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Uno de los momentos más emotivos del relato fue la reconstrucción del martes 1 de agosto, apenas tres días antes del crimen. José entró a la oficina de Juncosa con una "mirada muy expresiva" y le confesó que habían decidido divorciarse. "Se quebró muy triste, pero me explicó muy tranquilo que era una decisión tomada... que estaban en caminos diferentes", relató el testigo.
Juncosa enfatizó que, en esa última charla, Figueroa no mostró resentimiento: "No me dijo ni una sola palabra de connotación negativa sobre la persona de Mercedes". José le habría dicho: "A mí me destroza porque se desarma mi proyecto de familia, pero la cuestión no va más". El testigo admitió que esa tranquilidad lo dejó perplejo tras los hechos: "Si no la advertí (la tragedia), es porque no la hubo... No hubo una frase, ni una sola frase... nada que me hubiera hecho pensar que podía terminar de este modo".
Al ser consultado por las partes, el “Puma”, recordó que anterior a la relación con Mercedes, Figueroa había sufrido un desamor que lo sumergió en una profunda depresión que lo llevó a tomar un coctel de pastillas. “No recuerdo si hubo que hacerle un lavaje de estómago”, explicó el abogado.
El día de la tragedia: "Es un mensaje de suicidio"
El relato del 4 de agosto de 2023 fue vertiginoso. Juncosa recibió llamadas alarmadas de familiares de Mercedes mencionando un "audio complejo con un mensaje muy alarmante".
Al escucharlo, uno de sus socios en el estudio exclamó: "Ese es un mensaje de suicidio". Horas más tarde, recibió la confirmación del hallazgo: "Están muertos los dos", le dijeron inicialmente, aunque luego -camino a El Tipal- recibió el llamado de un comisario que le aclaró que "el masculino está con signos vitales... y la femenina está muerta".
Un acuerdo para proteger a los hijos
Finalmente, Juncosa explicó su rol en la redacción de un convenio transaccional posterior al hecho, del cual se declaró autor material: "No firmé el convenio, pero soy el autor desde la primera a la última palabra". Explicó que Figueroa tuvo la voluntad irrevocable de ceder todos sus bienes a sus hijos: "Lo que él quería era ver de qué modo lo que él había logrado sea la fuente de manutención de sus hijos".
El convenio incluye la "cesión a título gratuito" de la casa de El Tipal, terrenos en urbanizaciones, automóviles (una camioneta Amarok y un auto), una motocicleta y otros bienes. Además, los padres de Figueroa (abuelos de los niños) se comprometieron a donar un departamento y a cubrir de por vida los gastos de salud y educación de los menores. "José tenía una angustia que desde mi punto de vista lo devoraba... sentía la impotencia de lo que sufrían los chicos".
Además, se explicó que en el mismo convenio la familia Kvedaras renunció a cualquier acción civil contra Figueroa una vez concluido el proceso.
Al concluir su declaración, se produjo uno de los momentos más cargados de simbolismo y humanidad de toda la jornada. Tras descender del estrado, el "Puma" Juncosa se dirigió hacia donde se encontraba el padre de Mercedes Kvedara; allí, en un gesto que trascendió la frialdad del proceso judicial y el enfrentamiento de las partes, ambos hombres se fundieron en un respetuoso abrazo. En medio del dolor compartido por una tragedia que fracturó a las dos familias, se sentaron juntos y, en un silencio sepulcral, continuaron escuchando el resto de la audiencia unidos por la misma pérdida.