Los investigadores no dudan. El crecimiento del tráfico de flores de cannabis está estrechamente ligado al valor del producto y que su consumo, por diferentes razones, está en permanente alza.

El narcotráfico es un monstruo que va mutando permanentemente. Hasta la pandemia, la marihuana que se comercializaba en el NOA era originaria de Paraguay, el mayor productor de esta sustancia a nivel continental.

Sin embargo, en 2023 comenzaron a surgir los primeros indicios de que en la región se traficaba cannabis cultivado en Bolivia. Los especialistas sostienen que los cárteles mexicanos, como el Jalisco Nueva Generación, el de Juárez y el de Sinaloa, expertos en la producción de esta sustancia, al instalarse en el vecino país alentaron la producción del vegetal como otra fuente de ingreso.

El costo de la flor de marihuana es más elevado porque concentra la mayor cantidad de THC, que es el principal psicoactivo de la marihuana. Hace menos de una década, su consumo estaba reservado para las clases más pudientes, pero con el correr de los años se fue generalizando. Cada vez es más común que, en los operativos que se realizan para desarticular puntos de venta de sustancias, los pesquisas secuestren plantas. Supuestamente, las cultivan para poder comercializar sus flores.

Actualmente, según los informes de las fuerzas de seguridad, el gramo de esta sustancia en las calles tucumanas tiene un valor de entre $6.000 y $7.000. Con los 451 kilos que se decomisaron en nuestra provincia en lo que va del año, se podrían haber obtenido, en promedio, más de $2.931 millones.