Un grave episodio encendió la preocupación en una comunidad educativa de la provincia de Santa Cruz. Un alumno de séptimo grado ingresó con una pistola de aire comprimido a la Escuela Primaria Nº 40 de Pico Truncado y apuntó a sus compañeros durante una clase de Educación Física.
El hecho se produjo el jueves 26 de marzo, pero se conoció ahora. El menor, de entre 11 y 12 años, habría mostrado el arma al ingresar al establecimiento y también en el acceso a la clase, donde llegó a apuntar a otros estudiantes. La situación generó un fuerte reclamo de familias y docentes, que exigieron explicaciones a las autoridades escolares y provinciales.
Entre los padres surgieron distintas posturas, aunque con un denominador común: la necesidad de respuestas concretas. Algunos pidieron la expulsión inmediata del alumno, mientras que otros reclamaron una revisión integral de los protocolos de prevención y seguridad. Todos coincidieron en la urgencia de medidas eficaces.
Las familias advirtieron que el episodio no puede considerarse una travesura. Señalaron que, más allá del tipo de arma, lo que está en juego es la seguridad de los alumnos dentro del ámbito escolar. “Es una pistola de aire potente que puede lastimar muy feo; un balín de esos puede incluso hacer perder la vista. No se puede decir que es una simple travesura”, sostuvo uno de los padres, reflejando el temor que atraviesa a la comunidad.
Especialistas advierten que las pistolas de CO2 pueden disparar proyectiles a gran velocidad. En caso de impacto en zonas sensibles, como los ojos o el rostro, pueden provocar lesiones severas, desde daños oculares irreversibles hasta traumatismos en la cabeza.
Hasta el momento de la publicación, no se difundió un comunicado oficial por parte de las autoridades provinciales ni de la conducción del establecimiento sobre lo ocurrido en Pico Truncado. La comunidad educativa permanece a la espera de definiciones sobre eventuales sanciones y las acciones que se implementarán para garantizar la seguridad de los estudiantes.
El caso adquiere mayor relevancia por su cercanía temporal con la tragedia ocurrida en San Cristóbal, Santa Fe, donde un alumno de 15 años ingresó armado a una escuela y mató a un compañero. Aunque este tipo de hechos es infrecuente en el país, la sucesión de episodios reavivó el debate sobre la violencia en entornos educativos y la necesidad de fortalecer las medidas de prevención.
En ese caso, la Fiscalía de Menores, a cargo de Carina Gerbaldo y el fiscal Mauricio Spinosa, coordina la investigación junto a organismos provinciales de Salud, Educación, Justicia y Seguridad. El agresor fue reducido dentro del establecimiento por un trabajador del colegio y, hasta el momento, no se realizaron allanamientos en su domicilio.
La víctima fatal fue Ian Cabrera, de 13 años. Otras ocho personas resultaron heridas, entre ellas seis estudiantes que debieron ser trasladados al hospital local. Dos de los heridos fueron derivados al Hospital Regional de Rafaela, incluido un adolescente de 13 años que ingresó en código rojo y que, según el último parte, se encontraba lúcido y estable.