La tripulación de la misión Artemis II de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) -integrada por los astronautas estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y por el canadiense Jeremy Hansen- alcanzó ayer la órbita terrestre ocho minutos después del despegue, que se dio hacia las 19.35 (hora de la Argentina).
Así lo anunció un responsable de la agencia espacial estadounidense poco después del lanzamiento del cohete. El viaje, de completarse, marcará el primer vuelo tripulado alrededor de la luna en más de medio siglo (la última vez había ocurrido en diciembre de 1972, con el Apolo 17.
A las 19.43 (siempre hora de nuestro país), y como estaba previsto, la cápsula Orion se desprendió de los inmensos depósitos del cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, siglas en inglés de Space Launch System), que la impulsó al espacio y la puso en la órbita terrestre.
Los cuatro astronautas orbitarán la Tierra durante unas 25 horas durante las cuales realizarán una serie de pruebas, y luego -durante el día de hoy- emprenderán rumbo hacia la Luna, situada a más de 384.000 kilómetros de la Tierra. La nave no prevé, sin embargo, alunizar, algo similar a lo que ocurrió con Apolo 8, en 1968. En caso de que todo marche según los planes de la NASA, la misión batirá el récord del Apolo 13, en cuanto a la distancia máxima recorrida por humanos en el espacio. El viaje se extenderá por aproximadamente 10 días.
Wiseman, Glover, Koch y Hansen son los protagonistas del primer sobrevuelo lunar tripulado en casi 54 años. Además, la conformación de la tripulación -que había sido anunciada en 2023- está cargada de un fuerte simbolismo: es la primera vez que una mujer, que un hombre negro y que un ciudadano no estadounidense participan en una misión lunar.
La universidad argentina que llega a la Luna: quiénes están detrás del satélite que viajará con la NASADurante los chequeos finales antes de que se diera luz verde al lanzamiento de Artemis II, los astronautas pronunciaron breves palabras. “Tenemos una hermosa salida a la Luna y nos dirigimos directamente hacia ella”, dijo Wiseman, comandante de la misión. “Vamos en nombre de toda la humanidad”, puntualizó Hansen.
La directora de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, se dirigió a los astronautas. “Reid, Victor, Christina y Jeremy: en esta misión histórica se llevan con ustedes el corazón de este equipo de Artemis, el espíritu audaz del pueblo estadounidense y de nuestros socios en todo el mundo, y las esperanzas y los sueños de una nueva generación. Buena suerte. Que Dios acompañe a Artemis II. Adelante”, arengó.
VIDEO. Así fue el histórico lanzamiento de la misión Artemis II a la Luna con cuatro astronautas a bordoUna de las primeras acciones de los cuatro fue empezar a probar sistemas: el dispensador de agua potable -proporciona agua potable y rehidrata los alimentos-, el inodoro y el sistema que elimina el dióxido de carbono del aire. También deberán reorganizar el interior de Orion para que les sirva como vivienda y como lugar trabajo durante el viaje.
En concreto, llegarán la Luna seis días después del lanzamiento, siguiendo una trayectoria en forma de “ocho”, que alcanza su punto más lejano a unos 7.400 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna. Se espera que la nave americe el viernes 10 en el océano Pacífico, frente a la costa de San Diego (California, EEUU).
Ignición
Con un rugido intenso que resonó mucho más allá de la plataforma de lanzamiento, el enorme cohete naranja y blanco despegó desde el Centro Espacial Kennedy. “¡Vamos a la Luna!”, gritó un entusiasmado espectador.
Los cuatro depósitos llenos con hidrógeno y con oxígeno líquidos le dieron al cohete un peso adicional de 1.000 toneladas, con las que superó las 2.600 toneladas.
En un día de sol radiante en Florida, alrededor de 400.000 personas asistieron al lanzamiento. Entre estas, Alyx Coster, quien dijo sentirse muy orgullosa de que sus tres hijos -de 10, de 11 y de 18 años- sean testigos de este momento, que calificó como histórico.
Argentina llegará a la Luna: el rol del microsatélite nacional en la misión Artemis IILa misión de la NASA bautizada Artemis II se ha gestado durante años, con repetidos contratiempos -estaba inicialmente prevista para despegar en febrero-. El programa se ha visto plagado de retrasos y de enormes sobrecostos, y también está sometido a la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que aceleró el ritmo del ambicioso proyecto -un presupuesto estimado, desde 2012, en U$S 93.000 millones- con la idea de ver huellas sobre la superficie lunar antes de 2029, cuando finaliza su segundo mandato. Tal presión se enmarca dentro del “desafío” que han planteado los avances del programa lunar de China, que por ahora trabaja con misiones no tripuladas.
Entre otras tareas, Artemis II deberá verificar que tanto el cohete como la nave espacial estén en perfecto estado de funcionamiento, con la esperanza de allanar el camino para un regreso -en esta ocasión, con alunizaje- en 2028. El objetivo ulterior es establecer una base permanente en la Luna, que sirva como plataforma para una exploración más profunda.
Puja de privados
Pero tal plazo provoca escepticismo entre los expertos, en parte porque depende de los avances tecnológicos del sector privado. Llegado el caso, los futuros astronautas precisarán un segundo vehículo para descender a la superficie lunar, un módulo que sigue en desarrollo por parte de empresas espaciales rivales, propiedad de los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos.
Christina Koch, la primera astronauta en viajar a la Luna, contó que es lo más fascinante de estar en el espacioLa misión resulta particularmente importante para la Argentina: la nave lleva al satélite de desarrollo nacional Atenea, que a partir de que se despliegue transmitirá información para ser procesada en dos estaciones terrenas de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). Este satélite se ubicará a unos 72.000 kilómetros de la Tierra, el doble de la distancia a la que habían llegado otros satélites de desarrollo local.