En la casa de Michel Fontanet sonaba de todo. Literal. Desde Gladys La Bomba Tucumana hasta Ludwig Van Beethoven, pasando por jazz, folklore y lo que pintara. Esa mezcla—dice— fue su primera escuela.
Hoy, a los 28 años, es docente de música, pianista y director musical. Pero su historia no arranca en un conservatorio ni en una familia de artistas.
“Mi viejo es colectivero, mi mamá modista. Ellos siempre me llenaron de música y me enseñaron que ningún género es 'más que otro'”, cuenta. Ese entorno fue el punto de partida de un camino que ahora lo llevará a Nueva York con una beca que lo destacó entre miles de jóvenes de Latinoamérica.
“Quiero aprender todo lo que pueda y aplicarlo acá”, dice. Y enseguida explica por qué: “Tucumán siempre exportó grandes cosas en todos los ámbitos. Somos una provincia que tiene mucho para decir y mostrar”.
Para poder concretarlo, lanzó una colecta: busca financiamiento para costear los gastos de viaje, comida, seguros médicos y el resto de la formación. No es el primer tucumano en lograrlo: antes lo hizo Mateo López, integrante de la banda Kid's.
El primer paso para intentar lograr lo que su colega fue prender la cámara y contar su historia. Así nació el video con el que salió a buscar apoyo y que hoy ya ronda los 30.000 likes en redes.
De la guitarra al piano (y a encontrar su lugar)
A los 12 años tuvo su primera guitarra —un regalo de su tía Nora— y desde ahí no paró: clases, talleres, bandas de distintos géneros. Metal, cumbia, música coral. De todo.
El piano llegó después, casi de casualidad. En un seminario de canto, alguien necesitaba acompañamiento para una zamba. Michel sabía poco, pero se ofreció igual. Se sentó, tocó… y algo cambió. “Ahí me di cuenta de que amaba el piano más de lo que pensaba”, recuerda.
Su ingreso al Conservatorio no fue inmediato. De hecho, lo intentó varias veces sin éxito. Recién en 2017 logró entrar. Y ahí, otra vez, todo se movió: conoció la dirección coral, se formó como docente y empezó a construir su perfil dentro de la música.
Más adelante se mudó a Mendoza para estudiar en la Universidad Nacional de Cuyo. Pero el contexto no ayudó. “Llegué y a los 15 días empezó la pandemia. No conocí a nadie. Era la foto de perfil en Google Meet y nada más. Aguanté lo que pude”, cuenta.
Aguantó hasta 2022, cuando decidió volver a Tucumán.
De vuelta en la provincia, empezó a moverse con más fuerza en la escena local. Fue pianista y director musical de distintos proyectos, trabajó con artistas como Joaquín Silva, M4X y Maze 2K, y participó en escenarios como el Teatro Municipal Rosita Ávila y el Tucumán Urban Indie. También se recibió y hoy es docente en el Colegio Nueva América.
El salto: una beca internacional
Hace poco, su nombre quedó entre los seleccionados del programa “Tu Experiencia Broadway”, tras competir con más de 2.000 postulantes de todo el continente.
La beca cubre gran parte de la formación, que será intensiva: 60 horas en solo dos semanas, con clases de composición, ensamble, arreglos y negocio de la música, además de instancias vinculadas a instituciones de prestigio internacional.
“Es todo el día aprendiendo. Desde que empieza hasta que termina. Es súper intensivo”, resume.
Aun así, necesita reunir fondos para cubrir viaje, estadía y otros gastos. Por eso lanzó una colecta. El alias para colaborar es: michelf.97, a nombre de: Michel Fontanet.
“Representar a mi provincia significa muchísimo”, expresa. Y lo dice en serio: ya está pensando en llevarse un pedazo de Tucumán con él. “Desde el primer día me voy a hacer una remera que diga ‘soy tucumano’. Y si puedo, llevo panchuques”, tira, entre risas.
Aprender para volver: identidad y convicciones
Más allá del viaje, hay algo que se repite en todo lo que dice: la idea de volver. “Quiero aprender todo lo que pueda para aplicarlo acá. En la docencia, con mis amigos, en la escena local. Siento que en Tucumán hay muchísimo para hacer”, asegura.
Su objetivo no es irse, sino traer. Herramientas, ideas, experiencias.
Cuando piensa en su futuro, no se encierra en un solo rol. “Me interesa todo: la dirección, la composición, los arreglos. No tengo una sola forma de hacer música”, explica. Y ahí aparecen sus referencias.
Le gustaría construir un camino similar al de “Popy” Spatocco, histórico arreglista de Mercedes Sosa, con quien trabajó durante años, o al del productor y arreglista Sergio George, reconocido por su trabajo con grandes artistas latinoamericanos, como Marc Anthony.
Antes de terminar, hay una certeza que atraviesa toda su historia: la música como identidad. Y en ese terreno, también toma posición. Frente a la reciente polémica por los dichos contra Mercedes Sosa, Michel dice:
“Es y va a ser una genia. Lo que hizo por Tucumán, por el país y por Latinoamérica es enorme. ¿Quién puede hablar mal de ella?”, plantea. Y cierra con una frase para quienes critican a la artista: “Y al que no le gusta… que la siga escuchando en la radio. Porque no va a dejar de sonar”.