Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur será el centro de atención el próximo 2 de Abril, cuando se conmemoren los 44 años del inicio de la guerra por Malvinas. Con el gobernador Gustavo Melella como anfitrión, los actos contarán con la presencia de sus pares Axel Kicillof y Ricardo Quintela, en un contexto atravesado por tensiones políticas y con la participación de la vicepresidenta Victoria Villarruel aún sin confirmación.

Como cada año, las actividades se dividirán en dos momentos centrales. La tradicional vigilia se realizará en la noche del 1 de abril en Río Grande y se extenderá hasta pasada la medianoche. Luego, durante la mañana del día siguiente, se llevará a cabo el acto principal en el cenotafio de Ushuaia.

Además del mandatario fueguino, se espera la participación de Kicillof y Quintela, quienes viajarán especialmente para las conmemoraciones. Sin embargo, la atención también está puesta en la posible presencia de Villarruel, quien inicialmente había confirmado su asistencia pero luego la puso en duda. Desde la provincia señalaron que recibieron una notificación sobre su eventual baja, aunque sin precisiones sobre los motivos, mientras que en su entorno indicaron que aún no hay una decisión definitiva.

En el plano político, la eventual coincidencia en un mismo escenario con dirigentes abiertamente opositores al Gobierno nacional alimenta especulaciones sobre una foto incómoda para la vicepresidenta. En 2025, Villarruel había compartido el acto central con Melella. Para ella, la causa Malvinas tiene además un componente personal, ya que su padre, Eduardo Villarruel, combatió en las islas en 1982.

La convocatoria fue extendida a todos los gobernadores del país, aunque hasta el momento solo confirmaron su presencia Kicillof y Quintela, ambos referentes peronistas con proyección hacia una construcción federal de cara a 2027. En ese marco, las imágenes del encuentro no solo estarán atravesadas por la conmemoración histórica, sino también por su carga política.

El contexto provincial también suma complejidad. Tierra del Fuego atraviesa una de sus crisis más profundas, con impacto directo en su industria tras la apertura de importaciones y la reducción de aranceles a los celulares. A esto se suma la intervención del Puerto de Ushuaia dispuesta por Nación, que profundizó las tensiones entre la gestión de Melella y la Casa Rosada, consignó Ámbito.

A nivel interno, el oficialismo fueguino tampoco está exento de conflictos. El gobernador enfrenta disputas dentro del peronismo local, tras la ruptura de su frente en las elecciones de octubre, con el desafío de los intendentes justicialistas de Río Grande, Martín Pérez, y de Tolhuin, Daniel Harrington.

En busca de sostener su posición, Melella ensayó una alianza con el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, aunque el entendimiento se debilitó en medio de la crisis. Vuoto lo acusó de recortar fondos a los municipios y cuestionó decisiones adoptadas de manera unilateral. “Cuando estas decisiones se toman así, los municipios quedan en el medio de disputas políticas ajenas y terminan pagando las consecuencias quienes viven y trabajan en nuestras ciudades”, advirtió en diciembre.

Desde sectores del kirchnerismo fueguino también deslizan críticas hacia el mandatario, al señalar un posible acercamiento con el oficialismo nacional. En ese marco, se mencionó la ausencia del diputado Agustín Tita, alineado con Melella, durante el debate de la reforma laboral en el Congreso, atribuida luego a motivos familiares.

Semanas atrás, el propio gobernador lanzó advertencias hacia el espacio. “Si seguimos así, en 2027 nos van a pasar por arriba”, sostuvo, al tiempo que cuestionó el centralismo en la toma de decisiones. Aunque integra el frente Fuerza Patria, Melella proviene de FORJA, una fuerza de raíz radical aliada históricamente con el peronismo.

En paralelo, envió a la Legislatura un paquete de leyes con el objetivo de recuperar iniciativa y dinamizar la economía provincial en medio de la crisis.

Por su parte, Kicillof avanza en la construcción de un armado federal con vistas a las elecciones presidenciales de 2027, en un delicado equilibrio entre sectores cercanos y críticos del kirchnerismo.

Desde el sector kirchnerista fueguino buscaron quitarle peso político a la visita de los mandatarios. “Es un acompañamiento a la política de Malvinas y a una mirada federal desde Ushuaia y Río Grande, que son capitales simbólicas de la causa. Vienen a reafirmar una visión soberana”, señalaron.

Así, los actos por el 2 de Abril combinarán el homenaje a los caídos y veteranos de la guerra con un escenario político atravesado por tensiones, reacomodamientos y proyecciones hacia el futuro.