Los ácidos grasos omega-3 no se producen por sí solos en el cuerpo, sino que es necesario incorporarlos mediante la dieta. Según el sitio MedlinePlus, ayudan a mejorar la salud cardíaca en pacientes con cardiopatías, manteniendo el corazón sano y protegido contra accidentes cerebrovasculares. Pero otros estudios científicos no dicen lo mismo. Aunque algunos no encuentran beneficios en elevar el consumo de omega-3, otros lo respaldan proporcionando una leve ventaja en su favor.

Un vaso diario para cuidar el corazón: los beneficios nutricionales de la soja y el Omega 3

La American Heart Association recomienda comer al menos dos porciones de pescado rico en omega-3 –como salmón, atún blanco, trucha, caballa o sardinas– a la semana. Esto equivaldría a un piso de 200 gramos. Pero los efectos que estas grasas saludables puedan tener sobre las personas que las consumen tienen mucho que ver con sus condiciones físicas y orgánicas y el estilo de vida que llevan.

El omega-3 y la falta de coincidencia en los estudios

El portal Infomed, con artículos e información escrita y revisada por especialistas de la medicina, hizo un recuento de los estudios que se realizaron sobre el impacto del omega-3 en el cuerpo. Aunque el balance se inclina en favor del omega-3, sobre todo en pacientes con triglicéridos elevados y alto riesgo cardiovascular, no se trata de una aplicación que pueda hacerse de forma universal. Habrá que tener en cuenta la dosis y también las formulaciones específicas.

En este sentido, Infomed recoge una serie de estudios que hablan de los mitos del omega-3 y otros que avalan sus beneficios. “Los resultados de los grandes estudios clínicos muestran efectos (del omega-3) más limitados de lo que suele difundirse”, destaca el artículo de Infomed en un primer apartado.

Un estudio del New England Journal of Medicine (NEJM) de 2018 mostró que tomar un gramo diario de omega-3 durante más de cinco años no reduce significativamente infartos, ACV ni muerte cardiovascular. Otro ensayo, el Strength de JAMA de 2020, no mostró beneficios cuando se utilizó una combinación de EPA y DHA –ácidos grasos poliinsaturados, fundamentales para la salud–, lo que dejó ver que no todas las formulaciones que se usan o consumen tienen el mismo efecto.

En paralelo, otro estudio de 2019 del NEJM mostró que el 25% de 8.179 pacientes con alto riesgo cardiovascular y triglicéridos elevados que consumieron cuatro gramos diarios de EPA purificado redujo los eventos cardiovasculares graves. Otro análisis publicado en 2021 en Circulation, que analizó más estudios sobre omega-3, descubrió que había reducciones de entre el 5% y 7% de eventos cardiovasculares bajo consumo de omega-3. Pero el mismo estudio reconoció un 26% más de riesgo de fibrilación auricular o arritmia cardíaca.