Eliminar o reducir las harinas es una de las decisiones alimentarias más frecuentes entre quienes buscan mejorar su salud, bajar de peso o sentirse con más vitalidad. Sin embargo, este cambio no solo modifica la dieta, sino también la forma en que el cuerpo obtiene y utiliza la energía.

Queso, garbanzo y semillas: tres crackers sin harinas de trigo para acompañar el mate

Especialistas en nutrición señalan que la respuesta del organismo no es igual en todos los casos: mientras algunas personas perciben mayor estabilidad y menos cansancio, otras atraviesan una etapa inicial de fatiga y adaptación metabólica. Qué sucede realmente en el cuerpo y cómo influye en el rendimiento físico y mental es una pregunta cada vez más presente.

Dejar las harinas: cómo cambia tu energía y qué efectos tiene en el cuerpo

Las harinas, en especial las refinadas, contienen carbohidratos de rápida absorción que generan picos de glucosa e insulina en sangre. Esto puede producir una sensación inicial de energía, seguida de una caída que se traduce en cansancio y fatiga. Durante el refinamiento se eliminan el salvado y el germen, lo que implica la pérdida de nutrientes esenciales como la fibra y las vitaminas del grupo B, fundamentales para la producción energética.

Por el contrario, el consumo de cereales integrales contribuye a regular el azúcar en sangre y a sostener niveles de energía más estables a lo largo del día. Investigaciones como las realizadas por la Universidad de Harvard recomiendan priorizar carbohidratos de calidad presentes en frutas, legumbres y granos enteros, ya que aportan energía sostenida y ayudan a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes y los trastornos cardiovasculares. 

Asimismo, especialistas en nutrición destacan que una alimentación equilibrada basada en alimentos frescos favorece la salud digestiva y el control de los triglicéridos, por lo que incorporar avena, yogur, frutas y verduras en el desayuno, y acompañar las comidas principales con proteínas magras y vegetales, puede resultar clave para mantener la vitalidad diaria.