Cada vez que el calendario marca viernes 13, resurgen las supersticiones y los rituales para evitar la mala fortuna. Aunque para muchos se trata solo de una tradición cultural, el temor que despierta esta fecha sigue vigente en diversas partes del mundo y atraviesa generaciones.
El origen de esta creencia se relaciona con episodios históricos, simbolismos religiosos y construcciones culturales que alimentaron su reputación negativa. A pesar del avance de la ciencia y la racionalidad, el mito del viernes 13 continúa influyendo en la vida cotidiana y en la forma en que muchas personas interpretan la suerte.
Los colores de la suerte según el Feng Shui: así deberías pintar tu casa este 2026La creencia de que el viernes 13 trae mala suerte tiene raíces profundas en la historia y la mitología. Se asocia con diversos eventos trágicos y personajes bíblicos, como la crucifixión de Jesucristo, que se dice ocurrió un viernes, y la presencia de 13 personas en la Última Cena. Además, en la mitología escandinava, el número 13 también está vinculado a la muerte del dios Baldur durante una cena con 12 dioses, lo que refuerza la percepción de mala suerte asociada a este número.
Viernes 13 o martes 13: qué dice la tradición
Para comenzar, es necesario aclarar que tanto los martes 13 como los viernes 13 son portadores de malos presagios. Ambos son considerados como "días de brujas", la diferencia sólo depende del país en el que se esté.
Así, en Estados Unidos el más temido es el viernes mientras que en Latinoamérica y España lo es el martes. Y otro dato curioso: en Italia, el día de la mala suerte es el viernes 17.
Ahora bien, ¿hay una explicación basada en un hecho puntual o la mala suerte del viernes 13 es solo un mito universal? Veamos.
Viernes 13: el origen histórico y la película que reforzó su fama de mala suerte
La creencia de que el viernes 13 es un día desafortunado tiene su origen en un episodio histórico clave ocurrido el 13 de octubre de 1307, en plena época de los templarios.
Ese día, la Santa Inquisición detuvo y capturó a la orden de los caballeros templarios en París, en una persecución que derivó en una gran masacre y en la quema en la hoguera de sus integrantes. Con el paso del tiempo, la literatura y el cine contribuyeron a reforzar el temor asociado a esta fecha.
En la década de 1980, el director estadounidense Sean Cunningham capitalizó ese imaginario para crear Friday the 13th (“Viernes 13”), la célebre película de terror en la que el pequeño Jason muere ahogado y desata una serie de crímenes.
El film, considerado de culto, se estrenó el viernes 13 de junio de 1980, convirtió a Jason Voorhees en un ícono del género y tuvo como inspiración el libro Viernes, el XIII, publicado en 1907 por Thomas Lawson.
Qué representa el número 13 y por qué se lo considera desafortunado
Aunque algunos sostienen que la connotación negativa del número 13 es relativamente reciente, su mala reputación ya puede rastrearse en la antigüedad. Los babilonios denominaban al decimotercer mes de los años bisiestos como “cuervo de mala suerte”, mientras que en China se lo conocía como “señor calamitoso”.
En la tradición bíblica, el fin del mundo comienza en el capítulo 13 del Apocalipsis, y este número también remite a Judas, el decimotercer participante de la última cena, lo que simboliza la muerte de Cristo, ocurrida un viernes.
En la mitología escandinava, el dios Baldur murió de un flechazo cuando los doce grandes dioses estaban reunidos en una mesa a la que él no pudo llegar. Además, algunos creen que la caída de la Torre de Babel tuvo lugar un día 13, reforzando su vínculo con la destrucción.
La simbología del 13 también aparece en el Tarot, en el Arcano XIII, representado por un esqueleto con guadaña que corta cabezas y hierbas, sin que la palabra muerte figure en la carta.
Desde una mirada simbólica, el 13 se considera desafortunado porque rompe la perfección del 12, número asociado al zodiaco y al universo. Doce son los signos por los que transita el Sol en un año y trece los que recorre la Luna, lo que vincula al 13 con el ciclo lunar, históricamente subestimado en culturas patriarcales.
En el calendario lunar, el último mes —el decimotercero— coincide con la “muerte” del Sol en el solsticio de invierno. Mientras que las culturas que conciben el tiempo como un ciclo natural aceptan este proceso de renovación, las sociedades patriarcales, con una visión lineal del tiempo y centradas en un Sol constante, tienden a percibirlo como una catástrofe.