Juan Bautista Mahiques desembarca en el Ministerio de Justicia con un respaldo que hoy resulta determinante para integrar el Gabinete nacional: el de Karina Milei. La señal quedó plasmada en la imagen que eligió el presidente Javier Milei para anunciar en redes sociales la salida de Mariano Cúneo Libarona.
La foto es una selfie tomada en la Quinta de Olivos por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, otro integrante del núcleo cercano a la secretaria general. Allí se ve al Presidente con su mameluco de YPF, al ministro saliente y a Karina Milei. Mahiques no aparece en esa imagen, aunque en la Casa Rosada dan por hecho que no tardará en compartir postales junto a la hermana presidencial, el aval más codiciado en el universo libertario.
Actualmente, Mahiques es jefe de los fiscales de la Ciudad de Buenos Aires y presidente de la Asociación Internacional de Fiscales. Para asumir como ministro deberá dejar ambos cargos, aunque no está obligado a romper la red de relaciones que lo acompañó hasta este punto.
Una familia con peso propio
El apellido Mahiques tiene peso específico en el mundo judicial, uno de los ámbitos más endogámicos de los tres poderes del Estado. Su padre es Carlos Mahiques, camarista de la Casación Federal, el principal tribunal penal del país por debajo de la Corte Suprema. Su hermano, Ignacio Mahiques, es fiscal.
Carlos Mahiques fue noticia días atrás cuando debió apartarse de la supervisión de la causa que investiga la titularidad de una mansión en Pilar atribuida al tesorero de la AFA, Pablo Toviggino. Integraba la Sala I del tribunal que debe resolver dónde continuará esa investigación y se excusó luego de que se difundiera que había celebrado allí su cumpleaños número 74 el año pasado.
Los vínculos con el poder del fútbol no se limitan a ese episodio. Esteban Mahiques, el hijo mayor de la familia, integró el Tribunal de Disciplina de la AFA. Juan Bautista, por su parte, fue vicerrector de la Universidad de la AFA, una de las iniciativas impulsadas por Claudio Tapia. Con el escándalo por los manejos del dinero del fútbol en plena ebullición, los Mahiques dejaron esos espacios.
Aunque se retiró de la estructura formal de la AFA, el nuevo ministro mantiene un vínculo visible con el fútbol. Quienes lo visitaron en sus despachos coinciden en un detalle: fotos y banderines de San Lorenzo de Almagro ocupan un lugar destacado, consignó Clarín.
Relaciones políticas cruzadas
Nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, en 1980, Mahiques mantiene desde hace años relación con Juan Ustarroz y Eduardo de Pedro, ambos oriundos de esa ciudad y vinculados a la agrupación kirchnerista La Cámpora.
Sin embargo, su principal mentor político es Daniel Angelici, operador judicial, empresario del juego y ex dirigente de Boca, de origen radical y de máxima influencia durante la presidencia de Mauricio Macri.
Durante ese gobierno, Mahiques fue representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura de la Nación y subsecretario de Asuntos Penitenciarios y Relaciones con el Poder Judicial y la Comunidad Académica del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Más allá de los extensos nombres formales de esos cargos, su rol lo ubicó dentro de la denominada mesa judicial que articulaba estrategias en los tribunales y reformas impulsadas por el macrismo.
Trayectoria en el ámbito judicial
Su perfil público detalla una extensa carrera en el sistema judicial. Fue miembro suplente del Tribunal de Enjuiciamiento del Ministerio Público Fiscal de la Nación; vicepresidente segundo de la Asociación Argentina de Justicia Terapéutica; secretario letrado del Consejo de la Magistratura; representante de ese organismo ante la Comisión Bicameral de Monitoreo e Implementación del Nuevo Código Procesal Penal; secretario del Tribunal de Enjuiciamiento del Ministerio Público Fiscal de la Nación; y secretario del Tribunal Oral en lo Criminal Nº 17.
Con ese recorrido, y el respaldo explícito del círculo más cercano al Presidente, Mahiques asumirá al frente de una cartera atravesada por tensiones políticas y reformas pendientes, en un escenario donde la Justicia vuelve a ocupar el centro de la escena.