Cuando leyó el mensaje, no lo pudo creer. El texto decía que estaba confirmado para desfilar en uno de los desfiles de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, en Milán, que aer llegaron a su fin. No era una semana de la moda más. Era un evento enorme, ligado a uno de los espectáculos deportivos más importantes del mundo.
Para Evaristo Vega, nacido en Tucumán, la noticia tuvo un doble impacto. Por un lado, el logro profesional. Por otro, el peso simbólico de saber que estaba llevando consigo algo más que su nombre.
“Fue uno de esos momentos en los que pensás: ‘Mirá hasta dónde puede llegar alguien que salió de Tucumán’”, recuerda.
En un escenario donde convergen deporte, geopolítica y diseño, la presencia de un argentino del interior en esa pasarela también interpela cierta lógica centralista que históricamente marcó a la industria. No es frecuente que los grandes circuitos internacionales miren hacia las provincias. Por eso, su participación no solo fue un logro individual, sino también un gesto que amplía el mapa y demuestra que el talento no reconoce códigos postales.
Representante nacional
Para Evaristo, decir presente en esa pasarela internacional no fue solo un orgullo. Fue, sobre todo, una responsabilidad.
“Yo sabía que no estaba ahí solo por mí. Estaba representando a Argentina y también a Tucumán. Vengo del norte del país, de una provincia que no siempre tiene visibilidad en el mundo. Poder decir que un tucumano estaba en esa pasarela fue algo muy épico para mí”, afirma.
En el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno, la moda ocupó un lugar central con diseñadores y marcas que presentaron los uniformes oficiales de las delegaciones. Para Vega, ese detalle fue revelador.
“Me impresionó el nivel de detalle y el profesionalismo. Nada está librado al azar. Cada uniforme tiene identidad, historia y representa a un país. Ahí entendí que la moda, en ese contexto, no es solo estética. Es cultura y representación”, comenta.
En un ambiente donde conviven figuras internacionales, marcas globales y estándares altísimos de exigencia, Vega eligió apoyarse en algo más íntimo como lo es su identidad.
“Llevé mi forma de ser. El tucumano es cálido, sociable y no le tiene miedo a nada. Yo soy así. Conecto mucho con la gente y eso en este ambiente suma muchísimo”.
También llevó una marca más profunda: la perseverancia. “En Tucumán aprendés a rebuscártela y a no bajar los brazos cuando las cosas cuestan”.
Su carrera, dice, no estuvo marcada por grandes golpes de suerte sino por decisiones como la salir de su zona de confort, reinventarse, formarse y además,de entender cómo funciona la industria internacional, tuvo que aprender de los rechazos. “En esta profesión te dicen muchas veces que no, y cada ‘no’ me ayudó a crecer”, reflexiona.
“Techo mental”
Si tuviera que señalar el mayor desafío que enfrentó para llegar a Milán, no hablaría de pasajes, castings o contratos. Hablaría de algo más interno. “El mayor desafío fue romper el techo mental. Venir del interior muchas veces te hace sentir que ciertas cosas no son para vos. Que ciertos escenarios son para otros. Cambiar esa mentalidad fue clave”, dice.
Ese quiebre personal es, quizás, el verdadero salto de Tucumán a Europa. No solo cruzar el océano, sino desarmar la idea de que el origen condiciona el destino.
Lejos de conformarse con el hito internacional, Vega ya piensa en el siguiente paso. Y no se trata únicamente de su carrera. “Estoy construyendo un proyecto en Argentina, que busca recorrer el país mostrando su talento, su cultura y su diversidad, generando oportunidades para jóvenes de todo el interior”, anticipa.
El desfile “Diversidad en la pasarela” aspira a derribar prejuicios sobre personas con discapacidadLa experiencia en Milán no fue un punto de llegada, sino de partida. “Si pude llegar, quiero que muchos más también puedan llegar. Mi sueño no es solo crecer yo, sino abrir camino”, reflexiona Evaristo.
A los jóvenes de Tucumán y de todo el país que sueñan con incursionar en la moda internacional, les deja un consejo directo: “Que no se limiten por el lugar donde nacieron. Hoy el mundo está mucho más conectado”.
“Si uno se prepara, es profesional y tiene constancia, las oportunidades llegan. Y algo muy importante es que crean en ustedes mismos antes de que los demás crean”, añade el joven modelo.
Desde el norte argentino hasta una pasarela histórica en Milán, la historia de Evaristo Vega no habla solo de moda. Habla de representación, de identidad y de lo que puede pasar cuando alguien decide que el techo no es el límite.