LONDRES, Reino Unido.- La histórica detención de Andrés Mountbatten-Windsor, ex duque de York y príncipe del Reino Unido, por “conducta indebida en el ejercicio de un cargo público”, cuando era enviado del Reino Unido para el Comercio Internacional, entre 2001 y 2011, deja numerosos interrogantes en torno a la investigación y a los posibles escenarios.

El hermano menor del rey Carlos III es sospechoso de “conducta indebida en el ejercicio de un cargo público”, debido a correos electrónicos extraídos de los archivos de Jeffrey Epstein que sugieren que transmitió información potencialmente confidencial al financiero y delincuente sexual estadounidense.

En concreto, informes referentes a viajes que Andrés realizó a Asia o datos sobre oportunidades de inversión en Afganistán.

El cargo que se le podría aplicar sería una infracción “inusual”, ya que no existe un baremo legal que establezca las penas aplicables en caso de condena, explica el abogado Mark Stephens, especialista en derecho constitucional del despacho Howard Kennedy, en Londres.

El abanico de penas va desde una simple multa hasta la cadena perpetua, señaló Stephens.

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El delito, según el jurista, es “extremadamente difícil de probar”. En su opinión es necesario “demostrar la intención, por parte del acusado, de aprovechar su posición en beneficio propio o de otra persona”. Para poder basarse en documentos contenidos en la última entrega de los archivos Epstein, publicada el 30 de enero por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, estos deberán autentificados por las autoridades, un mero trámite según el abogado.

El ex embajador británico en Estados Unidos, Peter Mandelson, está siendo investigado por el mismo delito, por hechos ocurridos cuando fue ministro en el gobierno laborista de Gordon Brown entre 2008 y 2010.

Próximos pasos

Aún no se han presentado cargos formales contra el ex príncipe, que fue autorizado a regresar a su domicilio a la espera de que avance la investigación.

No obstante, la detención del jueves permitió a la policía realizar registros en dos residencias de Andrés, subrayó Stephens.

El objetivo es “recabar más pruebas, pero también poder verificar posteriormente la veracidad de lo que el testigo declaró durante su detención policial”, explicó el letrado.

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El ex príncipe también podría ser procesado en otros frentes del amplio caso Epstein. “Es posible que aparezcan pruebas de otros delitos, quizá relacionados con acusaciones de conducta sexual indebida”, a raíz de los registros llevados a cabo por la policía tras su arresto, indicó el letrado. Según el jurista, la investigación podría complicarse si Andrés invocara la “inmunidad soberana”, a la que podría aspirar en su condición de príncipe de sangre.

Al ser el primer miembro de la realeza detenido en la historia moderna de la monarquía, este ámbito complejo del derecho, ilustrado por el principio de inmunidad soberana (“El rey no puede cometer error”), no ha sido realmente puesto a prueba ante los tribunales, subrayó Stephens.

Aunque haya perdido sus títulos monárquicos, el jurista estima que Andrés podría invocar esta inmunidad “puesto que era príncipe en el momento de los hechos que se le reprochan”.

Pero el rey, su hermano Carlos III, podría impedir que reivindique tal inmunidad, ya que el monarca ha afirmado estar “dispuesto a ayudar a la policía”, especuló el abogado.