La planificación de dietas orientadas al rendimiento físico suele incluir ingredientes naturales con alta densidad energética. En ese contexto, determinados frutos secos se destacan en las recomendaciones nutricionales por su capacidad para favorecer la regeneración de tejidos y aportar un perfil vitamínico completo.

Entre ellos, las pasas de uva aparecen como uno de los alimentos más señalados para quienes buscan aumentar masa muscular. Este fruto deshidratado funciona como un motor para el desarrollo de los tejidos debido a su influencia en la proteína IGF-1, una molécula que regula la hormona del crecimiento y contribuye a consolidar la estructura ósea. Su consumo potencia la ganancia de volumen en las fibras musculares y proporciona energía inmediata para la actividad deportiva.

Una investigación realizada por la Universidad Estatal de Oklahoma analizó las propiedades de este alimento. El informe concluyó: “Esta fruta tiene beneficios significativos para la salud ósea y el crecimiento”. El estudio vincula la ingesta de uvas secas con el fortalecimiento del sistema esquelético, destacando la presencia de calcio y boro, minerales que ayudan a prevenir el deterioro óseo a largo plazo.

La Fundación Española de la Nutrición (FEN) define a las pasas de uva como un superalimento. Según sus datos, cada cien gramos aportan:

- 289 kilocalorías

- 1,17 gramos de grasas totales

- 0,56 gramos de grasas saturadas

- 1,84 gramos de proteínas

- 4,38 gramos de fibra dietética

- 60,16 gramos de azúcares naturales

Su perfil vitamínico incluye vitaminas K, B3 y B1, además de minerales como hierro, sodio, fósforo y calcio, componentes que favorecen la circulación sanguínea y la eliminación de toxinas. La elevada presencia de fibra también contribuye a generar saciedad.

Impacto en el sistema digestivo y cardiovascular

La fibra de las uvas deshidratadas actúa directamente sobre el tránsito intestinal. Sustancias como pectina, celulosa y hemicelulosa ayudan a regular el funcionamiento digestivo, aliviar el estreñimiento y facilitar la eliminación de desechos. Además, el consumo de este fruto reduce la absorción de grasas de otras comidas, lo que puede contribuir a disminuir los niveles de colesterol en sangre.

A nivel cardiovascular, las vitaminas C y K colaboran en la protección del corazón al evitar la calcificación arterial. Sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias también favorecen el control de la presión arterial y la salud bucal. El bajo índice glucémico permite incorporarlas como snack saludable en distintos momentos del día, consignó el diario La Nación. 

Especialistas sugieren entre dos y tres porciones diarias, equivalentes a unos 200 gramos de uva fresca. En preparaciones como jugos se recomienda precaución: agregar endulzantes artificiales puede elevar peligrosamente los niveles de glucosa en sangre.

Las pasas de uva se integran fácilmente en ensaladas, platos con carnes o mezclas con otros frutos secos, consolidándose como un recurso nutricional práctico para quienes buscan mejorar su rendimiento físico y fortalecer su salud general.