En una mañana marcada por la urgencia institucional y la precisión técnica, la NASA y SpaceX lanzaron hoy la misión Crew-12 desde Cabo Cañaveral. El despegue, realizado a las 7:15 (hora argentina) desde el Complejo 40, no fue un movimiento de rutina: la misión debió adelantarse para cubrir el vacío dejado por la Crew-11, que el pasado 15 de enero protagonizó la primera evacuación de emergencia por razones médicas en la historia de la estación.
A bordo de la cápsula Dragon viaja un equipo internacional de élite liderado por la comandante Jessica Meir y el piloto Jack Hathaway (EE. UU.), junto a la francesa Sophie Adenot y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev. Su llegada es vital: desde enero, la ISS funciona con una tripulación reducida de solo tres personas, lo que compromete el mantenimiento y las investigaciones de un complejo que cuesta 3.000 millones de dólares anuales.
Durante su estancia de ocho meses, los astronautas se convertirán en "conejillos de indias" de la ciencia. Realizarán ecografías vasculares para entender cómo cambia la circulación en gravedad cero, estudiarán bacterias vinculadas a la neumonía y ejecutarán simulacros de aterrizaje lunar, preparándose para el próximo gran salto de la humanidad hacia Marte.
Esta misión reafirma además que, a 400 kilómetros de altura, la diplomacia sobrevive a las tensiones terrestres. La cooperación entre Washington y Moscú sigue siendo el motor de la ISS, un laboratorio que ya tiene fecha de despedida: en 2030, tras tres décadas de historia, será guiado hacia una desintegración controlada sobre el "Punto Nemo", el cementerio espacial del Pacífico.